PRIMERA ENCICLOPEDIA DE LA VIDA SUBMUNDIAL.

LAS 281 ACTIVIDADES MÁS RELEVANTES QUE SE REALIZAN A DIARIO EN EL SUBMUNDO PÉREZ.

IMPRESCINDIBLE PARA: MANTENEDORES DE ESFERAS, TITULARES DE SUBMUNDO, UNIDADES SERGIO CAOLÍN II, ETC.

LAS 140 PRIMERAS ACTIVIDADES PRINCIPALES EN RIGUROSO ORDEN NUMÉRICO

por Victor Nubla

nota: antiguos documentos word perfect en cochambrosos disquettes han asegurado la pérdida de un porcentaje afortunadamente bajo de estos textos. La conversión no ha sido fácil. Lamentablemente, tampoco ha sido óptima. Entre ambas situaciones se encuentra el placer nuevo de degustarlos ya viejos. Aquellos que faltan, viven en un limbo informático para vetustos mac plus y classics. Bienvenidos sean como se han rescatado.
 
 

I
ASFALTAR CIERVOS

Normas básicas para el asfaltado de ciervos en época de lluvias:
Es preciso recordar lo importante que es para nuestra seguridad el asfaltado periódico de ciervos. Aún más cuando vienen las lluvias, época en que el firme se torna resbaladizo (especialmente la capa de gelatina) con lo que un buen asfaltado nos puede ahorrar más de un susto.
Para que el asfaltado sea fácil y nos ocupe poco tiempo, más vale que utilicemos el kit anual de servicio, aunque un buen asfaltador puede hacerlo igualmente bien por medio de la intuición y la observación metódica.
Las zonas de los ciervos donde es más conveniente renovar el asfalto son aquellas que durante el año sufren el desgaste continuado de las cubo-ruedas de nuestros filo-coches: Los peraltes exteriores y la zona central de todas las rectas.
Atención: Suele dejarse el tema de los peraltes para después, comenzando por las rectas. Esta costumbre no es esencialmente práctica: Al fin y al cabo, por poco que tarde el asfalto en secarse, algo se derramará hacia la recta o hacia la zona central del propio peralte, lo cual nos puede permitir un modesto, aunque apreciable, ahorro.
Por último, comprueben el estado del ciervo desplazándose sobre él en el filo-coche varias veces (no olviden mantener las ventanillas cerradas, para evitar los vapores tóxicos del asfalto asalmonado que viene utilizándose desde hace unos años).

II
REDONDEAR CABEZAS

No todas las cabezas son redondas e incluso no todas las cabezas son cabezas. Para distinguir una cabeza será necesario conocer en profundidad la descripción de los pies. Indudablemente, dicho conocimiento no se adquiere de la noche a la mañana, aunque un mantenedor de esferas puede solventar dicho problema practicando una hora diaria con su equipo Helmuth abreviado. Resulta por lo demás adecuado recomendar a los alfacincanos algunos ejercicios prácticos para desarrollar su propia capacidad de redondear cabezas: Ejercicios con metáforas, juegos de palabras, cacofonías intencionadas, pensamientos-espejo, etc.
Y así como muchas otras misiones exigen operaciones delicadas, procesos complejos, dominio técnico y amor por las legumbres, redondear cabezas es una tarea profunda y fundamentalmente mental (la cabeza es la funda de la mente) y aunque se hayan puesto en circulación recientemente métodos manipulativos "muy efectivos", recomendamos a los mantenedores seguir con atención las instrucciones de esta noticia y despreciar los folletos informativos de diseño chillón que tanto gustan a los alfacincanos.
Por supuesto, es absolutamente preciso practicar previamente el redondeo con la propia cabeza. Ello nos acostumbrará a no desazonarnos cuando comprobemos cuán fácilmente una cabeza puede volver a su cuadratura original a las pocas horas de efectuado el redondeo. Para no desfallecer por ésta u otras causas, se recomienda al mantenedor el consumo periódico de alimentos.

III
AFEITAR CALAMARES

Esta práctica corresponde a una tradición que proviene de las estepas heladas de U-Furú, concretamente del rito que constituye la celebración anual del Calamar Que Saluda. Desde hace mucho tiempo, los mantenedores asisten a dicha fiesta en grupo o en solitario, para poder degustar el delicioso mejunje que los nativos llaman "melondra".
Cuando regresan a sus respectivos submundos, suelen practicar el afeitado de calamares en recuerdo de los días pasados en las estepas.
La técnica propiamente dicha del afeitado tiene una componente ceremonial indiscutible aunque de todos modos, siempre podrán introducirse algunas modificaciones.
El afeitado básico se realiza como sigue:
1. Sentar al calamar en el sillón giratorio, procurando ajustarlo hasta dejarlo a la altura necesaria para que pueda verse en el espejo.
2. Envolver en torno al cuello una toallita y cubrirle bien los hombros con una pieza de tela, que se anudará con cuidado de no apretar demasiado.
3. Humedecer la zona de la barba del calamar y extender luego el jabón con la brocha, hasta conseguir una capa homogénea.
4. Aplicar la cuchilla sobre la piel y manteniendo ésta tirante, afeitar esmeradamente procurando no dejar ningún pelo.
5. Concluido el afeitado, lavar con agua tibia y aplicar algún tipo de crema o loción antiséptico-sedante.
6. Desanudar la tela con cuidado de que los pelos no caigan sobre los hombros y el cuello del calamar y extraer la toallita, aplicando un poco de polvos de talco con un cepillo suave.

IV
RELLENAR VALLES

Muchas veces, los valles son vaciados exactos de colinas invertidas, como las colinas lo son de otros valles. Unos y otras fueron una pieza muy importante de los primitivos moldes (las esferas) que sirvieron para construir los dobles de las esferas. Esto no es aplicable a los submundos: Los submundos no tienen negativo, por así decirlo. No existe un "antisubmundo" por cada submundo ni nada parecido.
El rellenado de valles viene practicándose con el fin de evitar que cada antiesfera encaje con su esfera correspondiente. Esfuerzo inútil, ya que cada cambio introducido es simultáneo a su equivalente en el negativo. Así, por cada valle que se rellena en la esfera, una montaña es allanada en la antiesfera, de manera que lo único que obtenemos es el mantenimiento de los conceptos generales y el dislocamiento de las situaciones particulares. Algo realmente desagradable. Sin embargo, un mantenedor de esferas debe rellenar valles demasiado a menudo y lo que sigue a continuación son tres consejos importantísimos que pueden facilitar esta tarea. Son los siguientes:
-Usar información de primera calidad como material de relleno.
-Cubrir el rellenado con un mantillo de texto crudo que explique de forma sencilla las consecuencias de equilibrio forzado que la mente alfacincana proyecta sin cesar en la antiesfera.
-Convencer a algún río de que pase por allí (en las antiesferas el símil del agua es de muy mala calidad).

V
INVESTIGAR ASUNTOS

La investigación de un asunto conlleva siempre una serie de cambios de vida importantes. Son los siguientes:
-De vida acuática a vida anfibia.
-De vida cotidiana a vida ajetreada.
-De vida diaria a vida horaria.
-De vida investigada a vida investigadora.
Y así, sorpresivamente.Además, nuestros hábitos sufren también muchas transformaciones:
-Transformaciones temporales.
-Transformaciones espaciales.
-Transformaciones espacio-temporales.
Entre muchas otras.
Los asuntos, por su parte, terminar por ser de varias clases:
-Asuntos internos.
-Asuntos importantes.
-Asuntos sin importancia.
-Asuntos banales.
-Asuntos investigados.
La investigación de asuntos se revela así como un proceso complejo que atañe personalmente a cada uno de nosotros soliviantando en profundidad toda idiosincrasia de que no hagamos gala.

VI
OBSERVAR FENÓMENOS

Bien, ¿cuántas veces hemos pensado "ahí va un fenómeno"?. Y ¿acaso no hemos observado a cierta distancia, intentando calibrar su fenomenalidad, su esencia fenomenal?
Para que la observación de los fenómenos pueda rendir los frutos deseados, es necesario realizar un aprovechamiento caudaloso del tiempo en base a lo apretados que vamos de misiones o a lo fugaz de los fenómenos en sí.
No cabe duda de que la observación requiere cierta disciplina (que por otra parte, no es ajena a cualquier mantenedor) pero también supone una pérdida de tiempo que sólo lo fenomenal de algunos fenómenos nos hace tolerar. Para aquellos mantenedores que sean de naturaleza nerviosa, es recomendable especializarse en la observación de fenómenos de gran calibre y proporciones fenomenales, como el descascarillamiento anual del Niñalaya, el deshielo de los mares del sur, la erupción de las lagunas de lodo de Gorgago, la migración simultánea de un millón de especies oscureciendo los cielos de Kndar, el apesadumbrado trote de cientos de telegrafosaurios, el soberbio despliegue de la cola gigante del Glo-ki, la revisión anual de la dentadura del tiburón errante, la inolvidable explosión de una bolsa de plástico, el Saludo Pat-tónico Espasmódico De Garbanciutad Para Detectives Privados Profesionales Preferentes En Misión Secreta (una autentica maravilla coreógrafica) o los 75 pisos de la torre central de la catedral de esa misma ciudad.
 
 

VII
APACIGUAR MARES

Lo que más apacigua a los mares es nuestra paciencia. Paciencia es no temer la espera. Y esperando, el mar se apacigua. Basta sentarse y aguardar. Llevarse algo que hacer: un libro, bloc para dibujar, tabaco y una pipa. El mar, aunque bata con bravura y se rebele, aunque la noche oscura llegue y le permita salpicar y golpear a sus anchas, termina apaciguado y hecho balsa. Extendido ante el paciente esperador, ronronea, juega un poco con la arena y queda dormido. Duerme. Aunque una ola repentina nos venga a sorprender, duerme, nada más se agita en sueños y sueña que bate acantilados ausentes, mientras acaricia nuestra orilla, haciendo rodar las caracolas. Éstas aprovechan la ocasión para memorizar el rumor que luego han de transmitir a quienes escuchen en ellas. Cuando el sol inicia su camino y tiñe el horizonte de luz, el mar sigue durmiendo, apaciguado. Quizá lo esté durante días, y para enbravecerlo, otra técnica no hay que la misma que apacigua: Nuestra propia paciencia. Una vez más, provistos de pertrechos, hay que aguardar tranquilamente el enfurecimiento del mar, el cual llega, como siempre, después de mucho esperar.
°Mar apaciguado: misión cumplida.
De manera que no se recomienda al mantenedor continuar en el campo de operaciones una vez conseguido su propósito. En cualquier caso, tal como explica el texto submundial registrado, para el enfurecimiento de los mares debe seguirse el mismo proceso, sin variaciones.

VIII
TRANQUILIZAR A LOS CUERVOS

La técnica que se describe a continuación fue puesta a punto por Poroso en los lejanos tiempos que nunca estuvieron cerca (recreados en los ciclos o consecuciones Pérez).
En el mismo lugar que entonces o quizá un poco más al norte, los cuervos, presas del nerviosismo, ejecutan todavía su rosario con crispación, todos los días a una hora parecida. Lo que Poroso estableció sigue siendo todavía válido. Presten atención:
1. "Tranquilo", para un cuervo, significa "te voy a dar". "No pasa nada" equivale en el lenguaje de los cuervos a "bicho asqueroso" y "Cht, cht, bonito" a "pícame en un ojo".
2. De manera que, para tranquilizar a los cuervos, es preciso decir exactamente lo siguiente: "Te voy a dar", que para él es "no pasa nada". A continuación "bicho asqueroso", que quiere decir, en su lenguaje, "tranquilo" y concluír con "pícame en un ojo" que equivale a "están rodeados".
3. Si el cuervo no se tranquiliza o no comprende bien las expresiones, es conveniente dedicarse con intensidad a cualquier otra tarea.

IX
AJUSTAR EQUINOCCIOS

Puede encontrarse el mantenedor de esferas ante la tarea nada sencilla de tener que ajustar dos o más equinoccios en un eje de retro-turbina sin la ayuda del estrobo-guante reglamentario (por ejemplo, si se lo ha mandado a la lavandería). Cuando se presente un caso así, es necesario mantener la calma de la esclusa 95 y sortear todos los obstáculos entre los miembros de cualquier asentamiento de rabulones que se encuentre en un radio inferior a 100 km. A continuación, procederemos al ajuste equinoccial, utilizando las ampollas metálicas de madera que incorpora el retro-eje. Ahora bien: ¿Cual será la reacción de los cáncamos articulados al llegar la temperatura a siete grados superiores?. Con toda probabilidad, los cáncamos descargarán todo el exceso de presión sobre la base del cigüeñal o, si este se encontrase bloqueado, sobre la del pelicanal. Ello no representa peligro alguno para la estabilidad de la estructura equinoccial, antes al contrario, permite que sus diferentes partes se asienten mejor en el chasis, produciendo en el retro-eje una agradable sensación de haber perdido el billete en la estación de Villa Grilla. Algunos manuales advierten de la necesidad de reponer el contenedor de tinta viscosa, que suele andar muy gastado cuando se hace imprescindible el ajuste de equinoccios, sin embargo, esta recomendación no debe interpretarse como un aviso de grado rojo o una alarma tangencial ineludible. Se trata, simplemente, de un consejo de amigo a los que tan acostumbrados nos tienen los manuales.

X
RECUPERAR SIMAS

Recuperación de simas: Admirable tarea. En Mundo Pérez, donde el folklore guarda con consistencia innumerables testimonios cruzados de experiencias autónomas, la leyenda del Recuperador de Simas todavía se transmite indistintamente hacia el futuro y hacia el pasado. Todos conocen los primeros versos del Canto del Recuperador de Simas:
"Sima, semántico soma
que a la semilla somete..."
Y aún resultan de uso cotidiano expresiones como "ésto, ni recuperando simas" o "¡con una sima quisiera verte!".
La importancia de la recuperación de simas para la marcha de los submundos ha creado también una línea gráfica de gran aceptación, que se basa en simas ortográficas y parasimpáticas, ataviadas con recuperadores de estilo estelar.
Por ello, y no a pesar de los barruntos adormecedores de mantas-raya y peces-espada, cubriendo la mismísima melaza conceptual con alcachofas solemos obtener un rabulón coherente, concreto y competente que nos ameniza (tan solo: nos ameniza). Pero propicia acceder a las auto-instrucciones mentales para recuperar simas, una tarea de varios colores que asume cualquier mantenedor de esferas con entusiasmo y energía suplementaria, ya que hoy por hoy, dividido por ayer y elevado a mañana, que también puede formularse así:

(hoy2 / ayer)mañana
 
 

XI
DORMIR NUBES

Cierta mañana húmeda y gris que no quería dejar de ser madrugada fría, húmeda y gris, miles de carteles inundaron las paredes de las casas del submundo. En ellos, con letras grandes y luminosas, podía leerse: "Escuchando con atención habrás notado que las nubes duermen. No las despiertes, y seguirán durmiendo." Despiértalas: y se harán un lío tremendo para entrar ordenadamente en el cuarto de baño. Además, luego tendrás ante tí la ingente tarea de dormirlas otra vez. Si es así, si no has podido resistir la tentación de despertar a las nubes y ahora, inaplazablemente, tu voluntad se sacude una vez más con la imperiosa necesidad de dormirlas, presta atención, lector mantenedor:
No las duermas de una en una, pues las demás siempre despiertan a la que acabas de dormir.
No las acunes, pues se te colarán por entre los brazos, limítate a ronronear en su proximidad.
Utiliza altavoces megachopo para que el ronroneo llegue a todas las nubes por igual.
Elige siempre rebaños de nubes que no sean excesivamente numerosos, ya que podrías encontrarte ante la desagradable situación de tardar más de una semana en conseguir tus objetivos.
En cualquier caso, y si no es por causas de fuerza mayor, trata por todos los medios de ir bien equipado con un sistema completo Ronchis de multiparaguas, para el caso de que te encuentres con nubes acuosas o demasiado lloronas.

XII
APACENTAR ABEJAS

"No hay excesivos trucos para apacentar abejas. Algunos dicen que "nunca un truco revelará un exceso", pero ese argumento no nos mueve a alterar nuestro propósito mientras sigamos redactando esta enciclopedia"

(Equipo de redacción de la I Enciclopedia Submundial. Equipador jefe, D. Esteban Rododendro)

Apacentaban abejas. Y creían que eso era lo correcto. Afortunadamente, lo era. Y siguieron con ello. Las abejas también. Algunas sucumbieron en el intento: todas aquellas que murieron de muerte "natural" y cinco, que cayeron en un depósito. El mundo seguía y todos estaban demasiado ocupados para celebrarlo, pero aún así se acordaban de algunos aniversarios. Las abejas comerciaban entre ellas y habían alcanzado un equilibrio social muy envidiado por sus vecinas, las codornejas. Pero el cielo no se llenaba sólo de abejas y codornejas, cuando la tarde brillaba y extraía los aromas de las flores con aquella violencia de colores y ráfagas de viento intencionadas, también las ovejas y las almejas se desparramaban por el horizonte, peinando los trigales y escondiéndose entre vetustas acacias para canturrear a los oidos de los paseantes. Con tan apreciadas prácticas habían llegado a ensordecer a los propios árboles aunque, eso sí, durante muy pocos minutos. Y hasta que la abeja Manuela no escribió el ahora venerado palimpsesto que conocemos como "libro de Manuela", no hubo cambio alguno en el proceso básico.

XIII
RELANZAR EL ECUADOR COMO ECLÍPTICA VERDADERA

Debe reunirse a toda la clase científica de la esfera elegida en un salón de buenas dimensiones. Habremos guardado previamente el ecuador en una bolsa, preferentemente de fieltro, que sea opaca y pueda cerrarse herméticamente (los ecuadores se muestran muy inquietos en los consejos científicos).
Abrirá la sesión el Gran Ujier más cercano a la puerta por la derecha, leyendo el acta de una sesión imaginaria que pudiera haber tenido lugar no menos de dos años antes.
Un moderador, elegido al azar entre los componentes de un equipo de fling, dinamizará las tomas de palabra hasta obtener una salsa ni demasiado espesa ni demasiado clara, que mantendrá estable con movimientos rítmicos precisos.
Introducido entre la multitud, un mantenedor complementario objetará que la actual eclíptica no responde ya a los deseos más íntimos de un gran número de especies animales, como por ejemplo, las mulancias, cuya natalidad desciende vertiginosamente. Pero, sin abundar en ello, dejará que los demás expresen sus ideas sobre todos los temas que generalmente interesan a la clase científica.
Concluidos los turnos de palabra, el mantenedor extraerá cuidadosamente el ecuador de su bolsa y lo lanzará a la onceava persona por su derecha, la cual, cogiéndolo límpiamente al vuelo, lo relanzará como eclíptica verdadera.

XIV
DESCONGESTIONAR VOLCANES

Ante todo, debemos advertir que los métodos de escritura compulsiva no contribuyen especialmente a la descongestión de volcanes. Antes al contrario, crear un efecto compulsivo-intermitente en los núcleos activos de los volcanes acarrea el peligro de extinción número F.
Por otra parte, la conducta extremadamente temperamental del volcán medio cuenta con el apoyo tácito de las tazas de apoyo (un grupo de presión muy poderoso) y en ese terreno, un titular de submundo no lo tiene todo ganado. De manera que optamos por un tipo de escritura que valorará mucho los silencios, dando también la mayor importancia al tipo de letra (no puede ser letra volcánica).
Soslayar tazas no es una tarea submundial, así que debemos atenernos a la descongestión del volcán, operación que realizaremos en dos etapas, dejando a un lado la escritura:
1. Etapa de Potencia.
Aquí comenzaremos por someter al volcán a un examen completo sobre vulcanología, meteorología y contabilidad.
2. Etapa de Montaña.
Se mostrarán al volcán diapositivas de montañas normales y corrientes, en una frecuencia de tres por segundo.
Generalmente, los volcanes experimentan un repentino apaciguamiento en la diapositiva número setenta y siete (es decir, al cabo de algo más de veinticinco segundos de iniciada la segunda etapa).

XV
LLEVAR LA CUENTA DE LAS CORRIENTES

Hay ciudades que los vientos no perdonan. Hay vientos que las ciudades recuerdan y temen. Hay temores que generan expresiones. Y expresiones generales; también ex-presidentes generales. Que alguien se interese por ello, ya es un éxito. No deberíamos pedirlo así, pero no hay otro remedio: Alguien debe llevar la cuenta de las corrientes.
Puede hacerse; quienes lo han hecho, lo atestiguan. Y no es más difícil que irse de excursión. Pero es infinitamente más complicado que darse importancia con sus cosas. Y así están las cosas, como garabateadas en nuestro destino.
Otro hecho es que muchas corrientes tienen en cuenta lo corriente. Digamos que más de lo que parece, aunque también es cierto que, en ocasiones, lo corriente se establece por cuenta de las corrientes (lo cual quizá venga a ser lo mismo o peor). En definitiva, no es demasiado corriente hablar con los que surgen del feldespato, pero hay cosas que sí lo son: alternar con la corriente, estar al corriente, continuar con la corriente o dejarse llevar por la corriente. En todo caso, es preciso mantener relaciones estables con nuestra cuenta corriente, sin disimulado entusiasmo (en todo caso, con fruición ampliable).
 
 

XVI
ALTERNAR LA EXTINCIÓN DE LAS ESPECIES

Esta misión no tiene secretos: Si todas las especies se extinguieran a la vez, el mantenedor en funciones debería regresar a Mundo Pérez dando por concluída su misión, pues las esferas no son otra cosa que sus pobladores. Por ello, es fundamental alternar la extinción de las especies por medio de los sistemas habituales: preservar una o varias de ellas en detrimento de otras, etc.
Pero ahí no concluye esta pintoreca misión. Es necesario recoger el flujo de alternancia en vasijas de cartón numeradas del 1.000 al 1.001, anotar en sus etiquetas el día y la hora del sondeo y la especie alternada junto con su respectiva especie a extinguir. (Las vasijas de cartón numeradas las provee Mundo Pérez a través de sus terminales-buzón para mantenedores, siendo necesario reintegrar el material no utilizado).
Seguidamente, hay que depositar el contenedor de vasijas en la terminal Pérezmundial ordinaria y abonar cien mil plofos de curso legal. Puede darse aquí por concluída la misión, por lo que se vería como lícito que el mantenedor se entregase a pastar indiferencias con naturalidad, dando sentido al largo tiempo, testigo de sus tareas.

XVII
REGULARIZAR LOS FLUJOS

Existe un modelo de conversación ritual que el mantenedor debe sostener con el inter-regularizable Diondo cada vez que acomete la tarea XVII. No requiriéndose ningún otro movimiento, la transcribimos aquí tal como se conserva en la alacena del Submundo:
Mantenedor (M)-Mantenedor de esferas de Pérez en servicio motriz.
Inter-regularizable Diondo (D)-Encantada, joven.
M-Igualmente.
Aquí, D llama a uno de los camareros y cuchichea con él. Después, se sienta en su mesa plegable reglamentaria.
M-Veo que la inter-regularización funciona...
D-¡A las mil maravillas!
M-Señora, tengo un interés muy especial en regularizar personalmente el flujo.
D-Oh, caramba. Me temo que tendrá que esperar hasta mañana, ya que todavía estamos a hoy.
M-Entonces, esperaré. Pero sepa que necesito encontrarme cuanto antes en acción.
D-Así y todo, debe descansar esta noche.
M-Piense que, a todo ésto, en el Submundo recibimos flujos no regularizados con demasiada frecuencia y los objetos no se aguantan bien en sus estantes.
D-Con todo, hay que descansar. Por unas horas no cambiará nada.
M-No estoy del todo de acuerdo. En los submundos el tiempo es estropelástico.
D-Regularice, pues, y sobre todo no se ponga nervioso.

XVIII
DESNATURALIZAR LOS PASTOS

Hay pastos que son pasto de la indiferencia naturalista. En ese sentido, hemos podido ser testigos a lo largo de mucho tiempo de la creciente naturalización de los pastos, en su sustancia y en su impedancia. No debe extrañarnos que las reacciones hayan comenzado a producirse. Mientras tanto, un equipo de desnaturalización Ronchis ha trabajado en lo que será el esquema desnaturalizador de los pastos a partir de ahora:
Resulta imprescindible comenzar por incorporar un relé de lectura tangencial a cada pasto. El relé, programado en tiempo doble, permitirá ir instalando con mucho cuidado el resto de los accesorios: relojes de caña, filtros montaraces, cánulas de re-captación y visores de látex. Para que el pasto no desarrolle tejidos absorbentes y neutralice a sus nuevos huéspedes, se emiten ondas sonoras de frecuencia U mediante un repro-trasto digital.
El uniforme reglamentario de desnaturalizador, a pesar de tener un aire extravagante, está diseñado exclusivamente para no despertar recelo en los pastos y pasar desapercibido entre los frecuentes campos de amapolas que encontraremos siempre en la proximidad de los pastos naturalizados. Muchos afirman que no existe un tiempo exacto para que se produzca el proceso de desnaturalización. Otros aseguran que el proceso se da, precisamente, fuera del tiempo o en un tiempo muy estrecho y algo abotargado. La última palabra la tendrá el mantenedor, a la vista de su experiencia multitudinaria.

XIX
NEVAR LAS MONTAÑAS MÁS ALTAS -CULMINAR PASTELES-

Muchas son las oportunidades que tiene un mantenedor de esferas de nevar las montañas más altas con uno de esos artilugios que para tal fin han sido construidos y que en muchos submundos se conocen como "mazurca de maíz".
Con la mazurca se consiguen buenas culminaciones, impecables, con la nieve uniformemente repartida, desde el extremo superior hasta la mitad de su altura, donde, mediante un sutil degradado, la nieve deja paso a la verde hierba o a la negra roca en caso de estructuras pizarrosas.
Durante la operación es necesario mantener alejados a los glo-kis, siempre dispuestos a extender desde el Universo Blando sus garras rugosas y un poco sucias y pasar un dedo por la montaña recién nevada para luego chupárselo ruidosamente.
Si queremos que los glo-kis se mantengan en su región objetiva y no nos estropeen el trabajo, habrá que instalar un bate-bate a setecientos kilómetros de la montaña que procedamos a nevar. Éso mantiene alejados a los glo-kis aunque no a los cuervos bracirrotos, cuyo deporte nacional es el lopo, una variación del juego de la sardina, consistente en llamar por  su nombre a los mantenedores desde las copas de los abetos. Afortunadamente, las mazurcas homologadas van equipadas con un mango cascabelero, el cual produce un ultrasonido muy molesto para los cuervos, que les crea un irracional sentimiento de anhelo indeterminado.

XX
DIVERSIFICAR LA PESTILENCIA

En un caso ideal de pestilencia exacerbada, sólo la diversificación bien llevada puede responder a las exigencias que un problema así plantea. Tengamos buen cuidado de colocar pinzas en nuestras narices porque lo demás, una vez actúe la diversificación, no puede molestarnos. Es la clave y nadie lo niega: diversifica y planea. Todo un éxito. El hit nuestro de cada día. Es decir, hacer tortillas batiendo huevos de paciencia.
Introducida aquí, la palabra "tiempo" no aclara muchas cosas, pero fuera de contexto, tiempo es TIEMPO. Tiempo es ésto.
Y aún queda algo: Pestilencia exacerbada igual a excrecencia programada. Pestilencia no distingue los colores; ni pensemos en su mezcla de sabores. Porque pestilencia sin diversificar igual a mantenedor agobiado preguntando al conserje equivocado. Sin pastillas. Y de lado.
Diversifiquen; sobre todo la pestilencia alfacincana, conocida en todos los submundos. Hagan como que no han visto nada y diversifiquen, no puede dejarse que la pestilencia prolifere exacerbada porque ocasiona amnesia olfativa, por ejemplo. Y porque sí.
En el origen de toda diversificación hay un acto propio de la voluntad más férrea. En el origen de toda vía férrea hay una voluntad de diversificación de los propios actos. Etcétera.
 
 

XXI
DISLOCAR ESCENAS

Existen varios sistemas para dislocar escenas simples. De entre ellos, destacaremos aquí tres que han sido comprobados con cierto rigor. En cuanto al dislocamiento de escenas complejas, aún no existiendo un método absolutamente eficaz, daremos también algunas ideas para poder salir del paso.
Una escena simple tiene dos argollas de arrastre que la mantienen fija al dado dubitativo circular. Esto es así para todas las escenas simples. Otra característica propia de las escenas simples es su catapulta de palabras giratoria. No hay más semejanza que ésa entre una escena y otra, de manera que se han podido desarrollar tres sistemas que, basándose en ello, permiten su dislocamiento con cierta facilidad:
Sistema A: Aligerar la sujección de la argolla 2 impidiendo el disparo automático de la catapulta.
Sistema B: Balancear la escena, tapando el dado con la mano y recoger tres palabras sensibles desprendidas por la catapulta.
Sistema C: Comprimiendo la escena en dirección a la argolla 1, veremos como la catapulta se repliega y el dado gira. Esta es la llamada "dislocación directa".
En cuanto a las escenas complejas, dado el número elevado y variable de argollas, el giro constante del dado y la flexibilidad de la catapulta, lo mejor es extender una alfombra de hojas de papel verjurado y garabatear con los pies alguna sordina de compromiso. Ello no asegura la dislocación de la escena pero permite observar algunos cambios realmente espectaculares en su coloración.

XXII
ATRIBUIR INTERMITENCIAS

Muchas veces, intermitencias que vagan sin dueño han sido atribuidas a piedras, vegetales e incluso animales que se encontraban en su proximidad. Dado que una intermitencia sólo puede percibirse intermitentemente (como es lógico), las tareas de atribución pasaron muy pronto a los titulares de submundo, ya que éstos, equipados con sus potentes orejas, pueden captar las zonas sordas de dichos fenómenos.
La atribución de intermitencias es muchas veces un asunto delicado. Sin ir más lejos, cualquier propietario de una intermitencia corriente trata de desembarazarse de ella lo antes posible una vez la ha generado, de manera que no aceptará de buen grado que le sea atribuida a menos que se presenten pruebas y muchas veces ni siquiera ante ellas reconocerá su responsabilidad.
Un titular de submundo o mantenedor debe tener en cuenta lo anterior al enfrentarse con esta misión. Lógicamente, sus tirabuzones pueden ser de gran utilidad (no hay testigo mejor que un tirabuzón) pero es conveniente que la tensión a nivel de los tendones de la nuca sea constante.
Atribuyan la intermitencia sin dudar. Si se equivocan, saquen inmediatamente el certificado de falibilidad antes de que los alfacincanos pueden extraer el bono triple de intermitencia dudosa.
Atribuir intermitencias no es una de las mejores tareas de intersección pero, con el tiempo, puede uno acostumbrarse sin más problemas.

XXIII
CORRER EXTRAÑOS RIESGOS

Hay muchas formas de correr. Algunas de ellas están homologadas competitivamente para la obtención del título de corredor. Comentaremos la más conocida, que es, hoy por hoy, la de correr extraños riesgos.
No sólo es muy importante haber nacido para dedicarse a este deporte, también otros requisitos resultan imprescindibles:
1. Haber crecido lo suficiente (hasta los 10 cm. de estatura, no es recomendable correr extraños riesgos).
2. Haber bebido lo suficiente (tres mil billones de litros de no importa qué sólido, es lo adecuado).
3. Haber obtenido o renovado convenientemente la licencia de corredor de extraños riesgos, lo cual no resulta fácil, aunque llamando al teléfono 77.8654.33.234561 del Submundo y preguntando por la Unidad Sergio Caolín II, puede conseguirse la clave actual del modelo de solicitud y una disminución en la demora.
4. Haberse llamado Ernesto al menos dos veces en la vida de otra persona.
5. Haber miniaturizado un mínimo de tres planetas y diecisiete pelos de barba.
6. Haber doblado en unas horas la capital administrativa.
7. Haber dormido con la ceja derecha a dos centenares de mulas desprendidas del techo falso de 10.000 plofos.
Cumplidos estos requisitos, correr extraños riesgos no es ningún riesgo.

XXIV
PERMUTAR LIEBRES

Sabino Sambón fue permutador de liebres del Submundo Pérez hasta bien entrada la tarde. Todos lo sabían y atribuían helechos a Sambón. Éste, por su parte, pasaba todo el tiempo libre de que disponía componiendo poemas que Pérez le encargaba, y su habilidad era notable. Algunos de los más importantes poemas de Pérez, muchos de los que celebramos como grandes hitos poéticos submundiales, se deben a la pluma de Sambón. Recordemos, por ejemplo, aquel "Zollipo" que recogió maginíficamente Juan Crek:

La justa medida de un zollipo
son dos partes de sollozo
y una de hipo.
Sollozo con gozo
e hipo que sube, regresa, se va
y esperas que vuelva
como vicio ajeno
de un momento perdido.
O desequilibrio
del cuerpo que respira
sin saber porqué.

Sambón escribió "Zollipo" después de que Pérez regresara de un viaje a Gorgago, muy impresionado por la forma de zollipar que tienen los nativos de aquel lugar, y le encargase el cometido de componer el poema.
Así pues, aquel que recordamos como el primer mantenedor que permutó liebres, fue también un excelente poeta submundial hasta que lo dejó todo para montar un negocio de transporte de gallinas en Nobor.
 
 

XXV
ACICALAR CONEJOS

Esta es una de las misiones más difíciles del año. Ha ganado numerosos premios, levanta opiniones encontradas allí por donde pasa y las deja caer sin miramientos. Es una misión astropoléptica y estropelástica que dignifica al mantenedor como pocas, aunque le plantea complejos problemas de mantenimiento e incluso de conciencia.
Su resolución se basa en el conocido modelo de las seis preguntas básicas, que son las siguientes:
1. ¿Ciertamente los conejos desean ser acicalados?
2. ¿Cuándo se están quietos para poderlos acicalar?
3. ¿Porqué muerden al acercarles la mano?
4. ¿Qué pasa con los tranquilos árboles?
5. ¿Y con las pacientes rocas?
6. ¿Acaso no serían más acicalables?
En el espesor del bosque bajo, los conejos siguen ocultos mientras una legión de mantenedores rastrea con su olfato superadiestrado en busca de conejos para acicalar. En sus bolsas llevan el acicalador flexible, el espejuelo brocanteado, las pincitas buclesí, una paleta de treinta y seis mil colores y varios clips sujetaorejas.
Los conejos se frotan los bigotes en sus madrigueras. En el extremo del bosque, Sabino Sambón permuta rutinariamente las liebres, gracias a un complicado juego de sutiles inter-relaciones entre sus recorridos.

XXVI
REABSORBER PANOPLIAS

El despliegue de una panoplia siempre trae consigo desagradables efectos secundarios para todos menos para aquél o aquellos desplegadores, ya que éstos, en cualquier caso, despliegan sus panoplias al margen de su vida personal, es decir, al margen de sí mismos. No son panoplia. Panoplia es ello. Y el ello tradicional, relegado a un papel de mero testigo falso debe guardar incluso su testarudez en el rincón acostumbrado. El mundo de los demás es una panoplia (ésa es la primera ley) y los demás son la panoplia del mundo, sin duda (segunda). Bien pertrechados, buscan a sus absorbedores naturales, aquellos que creen en el destino que inventa el desplegador. Y absorben, vaya si absorben. Son, como ya hemos dicho, los absorbedores naturales (y mira que es fea la palabra).
Visto lo anterior, en los submundos no queda otra tarea, una vez desplegada la panoplia por sus propietarios y absorbida por los mudos asistentes a los juegos multiestacionales del dolor, que reabsorber en la medida que se presente la oportunidad. Descargar de sufrimiento, un poco, y reabsorberlo convertido en sorpresa. ¿Siempre sorpresa? Quizá falsa sorpresa, pero sorpresa (aunque falsa) y no susto, no miedo, no temor, no desazón, no desesperación, que es justo lo que inspira una panoplia, cualquiera, por certificada que esté (habría que preguntar lo que inspiran los certificados, o lo que expiran los plazos... ¿hacen suspirar?).

XXVII
TEMPORIZAR PAÍSES

En algunas ocasiones, se ha podido comprobar que la temporización de países, realizada a tiempo, descongestiona la nariz y despeja la garganta. Por ello, la actividad general puede seguir llevándose a buen ritmo y cumplir con los ornamentos en los plazos fijados. Ahora bien, temporizar países tiene también sus riesgos. Para evitar el fracaso, es necesario seguir los pasos que se indican a continuación:
-Dos pasos a la derecha.
-Cinco en línea recta.
-Tres a la izquierda.
-Siete pasos más en línea recta.
-Seis a la izquierda.
-Ocho a la izquierda.
Si cumplimos este itinerario escrupulosamente, veremos que la presión desciende y los países (no se pueden temporizar de uno en uno; mínimo dos) se temporizan prácticamente sólos, variando en muy poco su geografía y la estructura cerebral de sus habitantes. Algunos métodos proponen determinados elementos circenses que complementarían la temporización de manera menos traumática. No podemos decir con certeza que los cucuruchos de almejas, las narices postizas o los falsos sexos colgantes vengan a facilitar la tarea de temporizar países aunque no se ha comprobado tampoco lo contrario. Ello queda, pues, al libre albedrío del mantenedor de servicio.

XXVIII
IRRADIAR LLUVIAS

Seamos sinceros: las medusas no tienen alas. Es posible encontrar medusas con piernas, pero no con alas. En cualquier caso, las medusas usan casco de almendra. El motivo por el que creemos ver a la medusa a través del casco es que está irradiando lluvias. Así se divierte la medusa algunas veces. A menudo, la medusa come acelgas de alga. De tiempo en tiempo, consigue desplazarse, irradiando lluvias, hasta un roquedal submarino llamado "el roquedal de la medusa", allí deposita un guisante mojado, conocido como žel guisante mojado del roquedal de la medusaÓ. Continuamente, los visitantes se fotografían junto a él. Poco a poco, se ha hecho famoso y él lo sabe. Es frecuente encontrar en las proximidades del guisante a las parejas de almejas que nadan en exágono. En "el roquedal de la medusa", todo es ovejuno, desde el guisante hasta el propio casco. Sólo cuando la medusa regresa a la mar profunda y de nuevo irradia lluvias, deja de serlo. Y además conviene saber que hay dos clases de medusas: las medusas con casco y las que irradian lluvias mediante láminas de cartón. Ambas, éso sí, profieren gritos de esperanza, al amanecer, desde sus propios roquedales. Por otra parte, los grillos-medusa, capaces de extinguirse en el pasado, adquieren una tonalidad insospechada en la proximidad de las medusas con alas, aunque nadie ha podido ser testigo de ello. Tanto es así que las medusas, hoy en día, abandonan sus roquedales al alcanzar el guisante la edad de 104 años.

XXIX
COCINAR FERTILIZANTES GENERALIZADOS

Hay tareas submundiales aparentemente secundarias, que terminan por encargarse a aquellos pobladores de los submundos que no son su titular (operarios, enlaces veloces, etc). Una de ellas es cocinar fertilizantes generalizados, misión que siempre acaban realizando las unidades Sergio Caolín II. A ellas, pues, interesará sobremanera esta fácil receta. Presten atención:
Fertilizante generalizado "dejando hacer"
(para una persona)
ingredientes: 1 vaso de indiferencia ajena, dos rodajas de no tengo tiempo, media copita de tilirín envidiosillo, 100 gr. de nadie está obligado a más de lo que puede, 5 granos de egocentrismo de andar por casa, 1/2 kg. de costumbre, 50 gr. de falsas obligaciones molidas, una pizca de ofensa predispuesta.
Extender las dos rodajas de no tengo tiempo en la bandeja del horno, espolvorear con los 100 gr. de nadie está obligado a más de lo que puede y cubrir con el medio kilogramo de costumbre, introducir en el horno y dejar que se haga a fuego lento durante muchos años. Sacar la bandeja, añadir los 50 gr. de falsas obligaciones molidas y dejar reposar. En un mortero, vaciar el vaso de indiferencia ajena, los 5 granos de egocentrismo de andar por casa y la pizca de ofensa predispuesta y mezclar mientras se reposa el contenido de la bandeja. Rociar por encima y servir. Comérselo. Y más vale que aproveche.

XXX
EMPOLVAR Y HOJEAR ESCARAMUZAS INOCUAS

Cuando las escaramuzas inocuas actúan sobre nuestros heliotropos, llega el momento de ponerse a la tarea de empolvar y hojear. Lo hacemos con entusiasmo, de manera que las escaramuzas no lo adviertan y procuramos empolvar siempre antes de hojear, éste es el sistema que permite acceder a la escaramuza sin darle tiempo a moverse. Hojeando lo previamente empolvado, podemos adquirir una cultura de extraordinaria importancia, no en vano las escaramuzas inocuas cuentan con amplia noticia y anecdotario relevante. Sabiendo así, sabremos lo que sabemos, pero habremos empolvado y hojeado escaramuzas inocuas, lo cual es una tarea propia del Submundo y accesible sin más. El resto (lo que no son propiamente escaramuzas inocuas) es un apetecible plato de arenques en aceite, perfumados con ajo y albahaca.¿Escaramuzas simples? Acción sin tregua.
¿Escaramuzas dobles? Acceso directo a central de mandos.
Totilimundi operando, etcétera.
No tiene más secretos. En todo caso, la elección del tipo de polvo a utilizar (teniendo en cuenta que el polvo procede en su mayor parte de los restos de meteoritos desintegrados, de las colas de los cometas, del desgaste de los planetas al rozar con sus eclípticas, etcétera). Una vez sabido ésto, sólo nos queda elegir el tipo de polvo mediante un análisis del color y una selección por tonalidades, desde el blanco al negro de hollín y así, sucesivamente.

XXXI
AFIANZAR GALLINAS

Afianzar gallinas es dura tarea para aquellos que no han conseguido la confianza de las gallinas. Bien es sabido que cuando una gallina entrega su confianza, ésto es así para toda la vida, de manera que la frase que pronunció el profesor Rotciv "No se afianza sin confianza" (y que le valió un arresto de finanzas con o sin fianza de 500.000 patos) expresa a la perfección ese aspecto tan delicado del proceso necesario para resolver la tarea XXXI.
Bien, supongamos que la gallina, móvil por naturaleza, nota que sus patas no tocan el suelo todo lo a menudo que desearía. La molesta sensación de volatilidad que la embarga, le hace decir: "ki". Ese es el momento de actuar: Ganándose la confianza de la gallina con experta mano izquierda, anudaremos el aire que separa sus patas del suelo, procurando no mancharnos con los frecuentes excrementos que la gallina va expulsando sin aparente dificultad. Anudar el aire es una operación rápida, luego hay que convencer a la gallina de que podrá caminar el resto de su vida sin el constante temor a salir volando y habremos conseguido nuestro objetivo sin alterar apenas la vida del gallinero, que no es más que una reproducción a escala de cualquier esfera abarrotada llena de excrementos.

XXXII
MANGONEAR ALGÚN COLOR

(Algún color da vueltas por aquí y por allá).
Jacinto Revoltillo es el más afamado piromanoletrista del Submundo Pérez. Por otra parte anda Lucas Pistonudo, un hermano lechal de Jacinto. Un tipo extraño y algo ojeroso, que suele frecuentar El Lobo Hormiguero, la taberna de Federico Pitote, un lugar habitual para comer y nadar. Entre sus sórdidos muros se han fraguado innumerables conspiraciones, trampas legendarias, embrollos sutiles y sencillas bromas adolescentes.
Federico Pitote prepara esa mañana un delicioso estofado de abeto con castañas, una especialidad villagrillense de apariencia villagrillácea que estimula preferentemente si se la soborna adecuadamente. En El Lobo Hormiguero, el público adora ese plato y Federico sabe que, a la hora de la comida, todos lo pedirán. En ese momento se abre la puerta y Lucas Pistonudo hace su entrada acompañado de Jacinto Revoltillo. Piden cerveza de abeja y buscan una mesa apartada, cerca del pianista que en esos momentos interpreta "Cómete un destornillador" de Edelmiro Plástel. Jacinto le pregunta a su hermano lechal porqué no acudió a su anterior cita, hace cincuenta años, sin darse cuenta de que Lucas no le oye porque en 1.9574 sufrió un desgarrador autismo auditivo a causa de una indigestión de goma de neumático viva. Si Jacinto conociera la situación de Lucas, no dudaría en mangonear algún color ante el tabernero, y así obtener el preciado antídoto contra el autismo desgarrador auditivo, que tan bien suministran en la taberna del Lobo Hormiguero.

XXXIII
RECIBIR COLOFONES DE SINALEFA

Esta misión debe leerse sentado sobre una pierna. Si nos cubrimos la cabeza con alguna toalla es todavía mejor, pero el requisito de la pierna es indispensable. Una vez el mantenedor, Unidad Sergio Caolín o titular se haya dispuesto de la manera sugerida puede proceder a leer con atención esta trigésimotercera misión:
Recibir colofones de sinalefa está considerado como uno de los mayores honores para un mantenedor submundial, y generalmente la recepción se produce por mediación del servicio intersubmundial de reparto de colofones, una red sabiamente organizada por Arturo Limón Tornasiestas, un avispado empresario de treinta centímetros de estatura que utilizó los canales ya existentes de distribución de flosquis para que circulasen los productos de su agencia.
Nota. Para poder recibir colofones de sinalefa es necesario que alguien los envíe. Esta condición (aparentemente poco importante) resulta, a la larga, determinante. No existe un servicio de enviadores de colofones de sinalefa, de manera que es absolutamente necesario hacerse con un expedidor privado que conozca nuestra dirección y el teléfono del servicio intersubmundial de reparto de colofones. Convendrá así mismo que el expedidor esté dispuesto a pagar los tres chiquillones de plofos que cuesta el servicio.
 
 

XXXIV
TELEGRAFIAR COCODRILOS

Hasta que no se dió al conocimiento público la extraordinaria ley de Brat, nadie hubiera apostado sobre una base seria a favor del moderno telegrafosaurio, un sistema que ha cambiado la actividad de los submundos a medida que se iba desarrollando su extraordinario potencial comunicativo, basado en lo que Brat llamó "simpatía cronológica del cocodrilo". Hoy en día, se telegrafían cocodrilos a todas las esferas a razón de quince por minuto, mientras el departamento de imagen de Brat y Asociados anuncia una reducción del 50% en el precio de las comunicaciones inter-submundiales. Como consecuencia de ello, los antiguos telégrafos a pistachos han caído en un desuso espectacular. Hoy en día triunfan los distribuidores de cocodrilos, que han cuadriplicado sus ventas.
En cuanto a los cocodrilos, desde que constituyeron su sindicatosaurio, gozan de las garantías laborales adecuadas y poseen créditos de alojamiento en todas las ciudades y submundos en que exista central telegráfica, así como repatriaciones gratuitas y asistencia veterinaria completa. También han presionado duramente para conseguir su mayor logro: limitar la duración máxima de los telegramas a ciento cincuenta palabras, que es lo que su capacidad memorística media puede soportar.
Por todo lo dicho antreriormente, hoy en día es absolutamente recomendable hacerse con un telegrafosaurio y habilitar un almacén de cocodrilos en buenas condiciones (cuidado con las inspecciones del sindicatosaurio, que son muy rigurosas).

XXXV
PREGONAR DATOS DÓRICOS

Cruzó el Bulevar de la Ciencia Infusa y enfiló la avenida de las Vias Respiratorias a paso rápido mientras pensaba en todo ello. Las oficinas de la Compañía de Lanzamientos Unidireccionales Frosbro-Dos-Semanas se elevaban sobre el barrio de la Solución y las cristaleras de sus 18 pisos reflejaban el limpio sol de aquella mañana de otoño. Se detuvo junto a la entrada y compró un periódico. En primera página estaba la noticia que nadie en Alfa Cinco hubiera deseado leer: María Antonia Mayus llegaba a 1.264. Se estaban ultimando los preparativos para el recibimiento. El alcalde le entregaría el Conejo de Oro, la máxima distinción.
Pérez recordó la última vez que había hablado con el alcalde. Y también recordó la última vez que había visto a María Antonia Mayus.
Tomó un ascensor a la planta 17 y se sentó en un rincón a hojear una revista. Los ascensores de la Compañía tenían fama de ser los más seguros en la ciudad y eran también, probablemente, los más lentos.
Al salir del ascensor se encontró en un pasillo alfombrado, lleno de puertas de caoba. El ambiente era suavemente perfumado y confortable. Leonardo Cataplasma podía ser un imbécil o un tipo listo y éso lo iba a averiguar inmediatamente. Quizá no fuera más que uno de esos que andan siempre pregonando datos dóricos. Golpeó la puerta 23 con los nudillos y un pequeño altavoz en la pared anunció: -espere-. Junto al altavoz, una pantalla líquida señaló: "ponga aquí el dedo índice de su mano derecha para identificación." El altavoz dijo "pase" y la puerta se abrió suavemente...
 
 

XXXVI
JALONAR ESCALONES BAJANDO EN ESPIRAL

Los constructores de submundos tomaron buena nota de las preferencias de los mantenedores. Por éso, cada submundo tiene al menos una torre o dos, a las que suele subirse por angostas escaleras en espiral que unas veces rodean la torre por el exterior y otras trepan por su interior, con el fin generalmente aceptado de conducir al interesado hasta el lugar más elevado de la torre en cuestión y poder devolverle de vuelta al suelo en la forma menos traumática posible, una vez ha averiguado que puede hacerse realmente muy poco subido a lo más alto de una torre, aparte de mirar hacia abajo o saludar a los patos. Es en el instante en que el visitante llega a esta conclusión, cuando los escalones se prestan automáticamente a ser jalonados, con la resignada paciencia del que ha oído jadear a más de uno. Así pues, tomada la decisión de bajar, es muy importante comprobar en qué lado está el vacío y en cual otro, la pared. Generalmente nos los encontraremos en el lugar contrario al que ocupaban cuando hemos subido. Aquí no suele haber sorpresas. Posteriormente, pasaremos a comprobar que los escalones se han convertido, como por arte de magia, en artilugios perfectamente adaptados para ser descendidos, mientras que a la subida parecían diseños perfectos para el menester de subir. Sólo nos faltará orientar nuestro cuerpo en la dirección adecuada, que suele ser, también, la inversa que para subir. A los pocos minutos, si flexionamos correctamente las piernas y utilizamos a nuestro favor la ley de la gravedad, habremos regresado al suelo de manera poco traumática.
 
 

XXXVII
INTIMAR JUSTAMENTE CON MADERISTAS PERDIGUEROS

En Alfa Cinco no se relaciona la intimidad con la justicia. El mantenedor puede verse afectado por esta tendencia global alfacincana a la intimidad injusta. En el caso de que ello pudiera afectar a la estabilidad submundial del mantenedor, siempre queda la posibilidad de intimar justamente con maderistas perdigueros, los únicos en Alfa Cinco que han desarrollado un Código de Justicia Íntima no Intimidatoria para Tímidos (el C.J.I.I.T.), que actúa automáticamente sentado en una mecedora desde la que se ven las andanzas de los maderistas a casi todas las horas del día.
Ellos son (los maderistas perdigueros) intimadores de categoría. No es extraño verles intimar con los extraños e incluso perdiguear sin tino en las copas de los pinos. Gracias a su sensor inagotable incorporado, obtienen referencias constantes de su posición y de la del resto del grupo. Suelen entregarse a la tarea de rascar pequeñas piedras ovaladas todos los martes por la mañana y frecuentan los berenjenales tardíos de manera individual. Cocinan las latas sin abrirlas, saltan por el menor motivo y dicen expresiones como "hinchosespado", "franbuloso" o "mafnístico". Captan con facilidad el trino de las hormigas, ahuyentan con su mirada grande a los cerdicazos rapiñeros y calibran de reojo el grosor de cualquier mesa.
Conociendo tantas cosas acerca de los maderistas perdigueros, ningún mantenedor dejará pasar la oportunidad de intimar justamente con ellos.

XXXVIII
PRACTICAR SIGNOS FORJADOS MEDIANTE JILGUEROS

La práctica atención de todos se dirige a la forja con jilgueros varias horas a la semana. Los ornitólogos leen las previsiones en los tableros de anuncios y se encierran en sus tiendas durante un lustro. Después, organizan debates a los que asisten observadores de montaña. Los temas predilectos de dichas reuniones, que suelen celebrarse en la colina Lávame, giran siempre en torno a los acontecimientos de los últimos diez siglos. Las bien pertrechadas expediciones, que mueven sus campamentos cada día dos metros más al norte, reciben resúmenes de los debates por medio del telegrafosaurio. Aquellos ornitólogos, generalmente un centenar, que permanecen en su colonia original, elaboran pancartas de respuesta de árbol a árbol. Los signos practicados en ellas, están realizados mediante la tradicional forja de jilgueros, lo cual permite a las montañas leer cómodamente sin tener que desplazarse. No es fácil para una montaña cruzar senderos con empeño, molestar a las colonias originales que pueblan la distancia entre el sendero y sus acequias, aligerar el paso sin mediar palabra o descolgarse por un manzano para evitar un macizo de aliagas. Precisamente por éso sigue practicándose, ahora como antes, la forja con jilgueros.

XXXIX
MENOSPRECIAR LO REAL

Es preciso, sin duda, haber pasado largas temporadas en un submundo para poder acometer esta misión. Y ello no es así por la dificultad que pudiera entrañar, sino por lo tremendamente fácil que resulta confundir lo real con lo cotidiano. Diríamos aquí (éste es un artículo irremediablemente filosófico) que no podemos apreciar lo cotidiano sin menospreciar lo real, aunque tal aserto pueda parecer arriesgado, enredado o falso. ¿Porqué?
En principio porque las esferas se forman de realidad cotidiana (la peor) y los submundos de cotidianeidad irreal, la cual es el arte propio de la naturaleza. La naturaleza, en la realidad cotidiana, es una estructura rígida a la que cada vez le van faltando más piezas. Sin embargo, la naturaleza de los submundos se renueva día a día, en su propia cotidianeidad. ¿Son la misma naturaleza? Probablemente sí, aunque una sea la fotografía más antigua de la otra. Si nuestra vida submundial cotidiana se llena día a día de irrealidades, de amor por los rabulones o de meros telegrafosaurios, nuestro desprecio por lo real no esperará a una provocación para mostrarse. En cambio, la vida cotidiana en las esferas, tejida con el viejo hilo de lo que llaman realidad, atenaza a sus pobladores haciéndoles creer en ello por el poco costoso proceso de acostumbrarse.
Todo ésto ocasiona mucho sufrimiento. Sin embargo, casi nadie quiere saber que la evolución de las esferas es en submundo; y el proceso, menospreciar lo real.

XL
DIAGRAMAR LO ABISMAL

En el caso de aparición de una zona abismal en la esfera con la que se halle intersectado su submundo. Instrucciones.
Preste mucha atención:
1. Sacar con cuidado la lupa del cajón.
2. Misma atención para hacerse con los lápices de punta milimétrica, el cartabón y la escuadra.
3. Finalmente, el compás.
4. Extienda el mapa.
5. Atienda con cuidado a las turbulencias que delatan la zona abismal.
6. Tome medidas.
7. Analice la estructura de la zona acotada.
8. Elabore, a partir de esa estructura, un modelo mental.
9. Aparte el mapa, coja papel blanco o sobre la misma mesa y trace un diagrama.
10. Al terminar, cuelgue el diagrama en la pared.

Habrá diagramado lo abismal. Las turbulencias lo sabrán y todo lo que no sea alfacincano tendrá al menos una leve idea sobre lo ocurrido. Lo abismal se irá a otra parte (o más correctamente, permanecerá en el abismo) y las cerezas volverán a transitar por los parques y plazas acompañadas por sus cascabeles de indiferencia.

XLI
COMER PANTALONES DE CUERO ARTIFICIAL

No es que esta sea una misión desagradable, desde luego que hay otras que podrían recibir el adjetivo en cuestión con mayor derecho, pero cierta mitología de las ciudades alfacincanas ha puesto en marcha en torno a ella un aparato de auto-comprensión que no había sido detectado en muchos años: transtornos paranoides, cultivo de rayos-rana, soplillo mental y un largo etcétera de síntomas perdurables, tangibles gracias al numeroscopio, se manifiestan en muchos de los mantenedores que amenizan su charla con frecuentes aspavientos de cadera. La locura sutil recorre los cafés, las avenidas atestadas de perros, los locales en alquiler, las azoteas de los orgullosos edificios sembrados de avena; y un cerdo enano, de largas orejas y cinco patas se aparece sistemáticamente a todos aquellos que miran de reojo, por casualidad, a un lado o a otro, conminándoles a comer pantalones de cuero artificial.
El cerdo, de unos setenta kilogramos de peso y cabellera rala, agita sus torpedos al extremo de las lanzaderas miniaturizadas que lleva incorporadas y también se pasa la lengua por los labios.
Y, en fin, a lo anteriormente expuesto se debe que los restaurantes de la cadena del Cerdo Novicio sirvan pantalones de cuero artificial en su menú, acompañado por salsas indudables y grandes cantidades de bicarbonato, tengan un descuento importante en la Plofo-Cuenta General y puedan cerrar cuando les apetezca.
Todas estas circunstancias hacen de la misión XLI una actividad absolutamente singular y que no tiene parangón con nada más en los submundos, aunque en Alfa Cinco sea la esencia misma del esnobismo popular.
 
 

XLII
CALIBRAR PIJAMAS VACÍOS

Existen diversas maneras de calibrar pijamas vacíos. Casi todas ellas precisan del uso de determinadas herramientas, de las cuales muchas son habituales en los comercios del ramo y otras no lo son en absoluto. Las diferentes técnicas a emplear dependerán, como es natural, de dichas herramientas y deberán tener en común el objetivo primordial de calibrar pijamas vacíos, de manera que aún utilizando procedimientos en principio distintos, puedan alcanzarse con todas los mismos resultados. Hay métodos que han sido comprobados por expertos, otros son el fruto de la imaginación individual de algún mantenedor. Los más habituales son los siguientes:
-Método Cortiplano. Consiste en cortar cuidadosamente el pijama y luego tomar medidas a su superficie interior, una vez despiezado.
-Método Pedestre. Se utiliza un "pie de rey", con lo que no hay que desmontar el pijama.
-Método de Sabino Sambón. Consiste en meterse dentro del pijama y comprobar su calibre con nuestro propio cuerpo.
-Método de Sabino Sambón perfeccionado por el prof. Eleodoro Lumberto. Se trata de meter dentro del pijama el cuerpo de otra persona en lugar del propio, preferentemente de la persona a la que le interese el pijama en sí.
 
 

XLIII
ESCUCHAR GRUMOS DE CONVERSACIÓN

Supongamos que el mantenedor está sentado en la terraza de un coqueto café alfacincano. Ha pedido un rebobinante ligero, hecho con paja de plomo destilada, unas gotas de amaranto y dos decilitros de amianto, completando hasta el borde del vaso con sifón hipergaseado. Finge hojear el periódico, aunque sus oídos han conectado el micro-radar ambiental y está captando grumos de conversación. Da breves sorbos al combinado y sus ojos panoramizan, bajo el ala del sombrero, la mitad inferior de los cuerpos de quienes se sientan a otras mesas en torno suyo.
El primer grumo llega nítido, tras el silencio repentino que ha seguido a la algarabía de un grupo de paseantes. Y es más o menos así:
"voz 1-...pero... a mí me ha dicho lo contrario.
voz 2- No lo dudo, a mí me ha dicho todo lo contrario.
voz 1- ¿Cuál será la verdad?"
Otro trago, enciende un cigarrillo. El segundo grumo proviene de atrás:
"voz humana- ¿Estás seguro de que quieres un zumo de piñones? ¡Se supone que tú eres insectívoro!
voz inhumana- ¡Va, por favor, déjame probarlo!"
Citaremos un grumo más (aunque podríamos continuar, pues el rebobinante es un trago largo y se extiende a lo largo de un generoso mediodía):"camarero- Su zapatilla con queso...
voz- ¿De verdad está viva? Es demasiado habitual que te sirvan las zapatillas cuando llevan cinco días en la nevera...
zapatilla- Estoy viva, se lo aseguro. Por otra parte, le rogaría que, para evitarme un sufrimiento gratuito, mordiera antes que nada en la cabeza, ya sabe."
 
 

XLIV
OLER ECOS ALMIZCLADOS

Cuando una ardilla almizclera se sitúa en el centro de un valle que es la base de un circo de rocas, justamente al lado de la fuente que mana de ese centro geométrico, pueden olerse los ecos almizclados que produce su presencia allí. Pueden olerse desde muy lejos en el circo y también en la superficie chata que corona, como una llanura de roca, la meseta glaciar. Los lagartos que calientan su sangre al sol de Julio también pueden olerlos y giran dubitativos en torno a los agujeros del suelo, sin decidirse por abandonar el solarium o resistir las oleadas de ecos almizclados. En el valle, el riachuelo que nace de la fuente forma un rosario de pequeños estanques en los que viven el junco, la libélula y la rana manzana submundial verde. Esta última reacciona de manera distinta que otros habitantes de la región ante los ecos almizclados: se acerca a la ardilla y le invita a comer, fundamentalmente, libretillos quesilandeses marrones, croquetas guperianas rojas y cintillas someras violetas.
Algunos investigadores detectan en ello los síntomas inequívocos de graves alteraciones en el ecosistema de los valles reproductores de ecos de ardilla almizclera, mientras que otros sostienen que ello sólo demuestra que las ranas manzana son hospitalarias con las ardillas almizcleras. Mientras continúa la polémica, los lagartos han desarrollado unos enteladores portátiles llamados "distribuidores de fase", que crean campanas de refracción en torno a sus desprotegidos tímpanos olfativos.

XLV
DESBROZAR DILEMAS

En las Junglas de Dilemas de Gorgago, la marcha se hace muchas veces extremadamente difícil para el caminante. Aún provisto de machete desbrozador reglamentario, notará como los dilemas desarrollan en pocos minutos una cualidad elástica exactamente proporcional al golpe del machete, en todos sus ángulos, que contrarrestan cualquier intento de desbrozar el camino. Llegado a esa situación, aquél que se hubiera atrevido a adentrarse en las Junglas de Dilemas de Gorgago, no tendrá más remedio que solucionar los dilemas, uno a uno, con el riesgo de que llegue la noche y durante ella los dilemas se reproduzcan..
Posición recomendada: es conveniente extender una manta o toalla en el suelo y sentarse encima.
A continuación, con mucha paciencia, y sin perder de vista a los dilemas ni a sus socios, los piskis, se conecta el multi-respondón compacto de viaje. Mientras éste lleva a cabo su trabajo, podemos entretenernos en ver recreaciones visuales de los dilemas en la pantalla suplementaria del multi-respondón, pero no debemos olvidar que hay que avanzar la manta o toalla cada vez que el respondón haya desbrozado una nueva franja. Así, y pertrechados de una indiferencia absoluta hacia el inexorable transcurso del tiempo, podemos atravesar grandes macizos de dilemas e incluso zonas de dilemas espinosos, los más reacios a ser desbrozados.

XLVI
EXPORTAR IMPORTACIONES

Esta misión o tarea no tiene mayor complicación que la de seguir las instrucciones que se venden, encuadernadas en 3 volúmenes de 300 folios, a la entrada de las Oficinas de Exportación de Importaciones.

XLVII
CONVENCER A LAS PALMERAS DE LO QUE HAY A SUS ESPALDAS

"Eh, palmera, mira a tu espalda,
el viejo león apoya su lomo.
A veces, él está aquí"
(Traducción libre del Primitivo Canturreo Reglamentario de Exploradores, sección 19, verso 14, tonada 21)


 Palmera consecuente es aquella que medra. Flanquea y jalona, se levanta, columna feliz y poderosa que el sol recibe en el mar azul del cielo. Agita su copa cuando sopla el viento y le engaña: cree el impulsivo meteoro que sacude sus verdes cabellos mientras ella, eslabón, etapa litoral, transmite por la hilera de grandes piernas de elefante tocadas con penachos, el ritmo abstracto que simboliza la unión entre la tierra y el cielo. El mar, el otro mar, busca ser tierra o barro imposible, puesto que su lecho es de arena. En vano han explicado las almejas a los ermitaños lo que es una palmera. Ese portento lava su cabellera con la lluvia de agua y sal que el solícito temporal trae suspendida en el aire. Desde un lugar que no conoce el cangrejo. De todos los mundos aéreos, porque la palmera no es un árbol. No es un pez. Es un sueño.
Y, como a los dioses, hay que convencerla con sentido del humor. Aún más tratándose de lo que hay a sus espaldas.

XLVIII
DAR VARIOS PASEOS POR LA ORILLA DEL MAR

Es corriente que un mantenedor deba enfrentarse a esta misión varias veces al año. Algunos se preguntarán: ¿cómo pueden darse varios paseos por la orilla del mar? y otros: ¿cuál es equivalente de un plofo en tirabuzones-bungu?. Bien, vayamos a lo que nos ocupa y dejemos para otra ocasión la respuesta a la segunda pregunta. Sólo pueden o podrían darse varios paseos por la orilla del mar si, fundamentalmente, después de dar uno, nos propusiésemos dar más. Debería ser evidente: si después de dar un paseo nos volvemos a casa tranquilamente, resulta imposible dar varios paseos sino solo uno, el único.
Hasta aquí la parte más ortodoxa de la misión. A continuación, examinaremos las características de otro sistema para dar varios paseos por la orilla del mar que viene poniéndose en práctica experimentalmente por grupos de mantenedores manjaferros. Es el siguiente: pertrechándonos de varios paseos (que habremos obtenido en diferentes barrios o ciudades), nos dirigiremos a la orilla del mar más próximo y allí procederemos a darlos a cuantos transeúntes, pescadores, bañistas, vendedores de helados o curiosos nos encontremos. Si notamos que se muestran reticentes a aceptar tales obsequios, insistiremos resaltando las ventajas de tener un paseo en casa: la compañía que da, lo alegre que está siempre, lo fácil que es de cuidar, lo sencillo que es ahora vacunarlos para que no cojan las fiebres de barlovento, etc.

XLIX
ARRINCONAR LAS MANERAS

En ocasiones es absolutamente preciso arrinconar las maneras para dejar pasar a la barrera del sonido y evitar que se detenga en sábado en el tubopuerto de Gorgago un sangriento intento de reunión material.
La mayor parte de las presuntas víctimas serían alfacincanas. Sus declaraciones a la barrera del sonido serían objetivos heridos. La población se descerebraría a últimas horas de la tarde. Jorge Chad, representante de barrera del sonido declararía entusiasmado: žLos últimos gatos de 4 ruedas salieron el domingo pasado en un convoy humanitario, junto a 7 especialistas del cabello, 3 informadores y 2 ofertas.Ó Cada mejunje daría la vuelta, se obstruirían melancólicos melonares con melaza y, quién sabe, daríamos por sentadas algunas cosas de las que a veces, a veces, no nos da tiempo ni a olvidarnos. Lo cual, entre otras focas, redunda en menos pescado, harina insalubre, tallos acartonados, cosas peores, etc. Por ello es tan intermitentemente necesario arrinconar las maneras, en el supuesto (claro está) de que esos olores que no parecen proceder de nada de lo que hay por ahí, sean considerados en toda regla alucinaciones olfativas (ya saben a lo que me refiero: cuando estás sentado al ordenador y te viene el olor inconfundible de un vecino de litera en el auto-centro de pre-mantenimiento, o de goma nueva de neumático o de manzanilla azafranada, incluso).

L
ESTRIAR ENREDADERAS

Plótez Semestre calibraba vecinos una mañana de Catorce de 1.9876 mientras estriaba las enredaderas de su trascuarto vecinal de herramientas y niños aniñados. Había amanecido temprano y las nubes, en lugar de pasar y no volver nunca más, rodeaban en círculo la pequeña extensión de la barriada Los Mejunjes en Villa Grilla de Kndar. Plótez Semestre se aplicó en su tarea estriando pacientemente cada enredadera de gorjorillo pardo que encontraba en su camino. Lo hacía así desde que, cuando era muy niño, vió a las polillas destructivo-viciosas atacar insistentemente al bicho-perro del vecino.
Las enredaderas estriadas agradecían la constante presencia de Plótez Semestre, jaleaban sus andares parsimoniosos con pequeños blic-blic que asustaban a las tiernas hormigas que andaban como cada mañana en busca de queso de almeja aparejada, y se dejaban hacer por el amoroso estriamiento de Plótez Semestre.
-blic blic -decía una.
-blic bloc -decía otra.
-blic en general -cantaban todas.
Plótez respiraba el fuerte aroma de los macizos de pantalones de la barriada Los Mejunjes y recordaba algo impreciso. Las enredaderas no tenían nada que decir al respecto puesto que lo suyo era el estriamiento y eran las primeras en obtener placer de ello.

LI
DELIMITAR CORDILLERAS

Es preferible, sin duda, conseguir la Base de Contenidos Específicos de Delimitación Astuta en las oficinas dispuestas para tal fin.

En el Submundo:
Oficina Consecuente de Delimitación, calle del Fresno números 1 al 7.542, planta 2, flor 5.
Oficina de Cordilleras, Avenida del Pato, número 4.
En Nobor:Oficina de Todo, sucursal 290, calle del Pepino Antes De Florecer, número 17 o 18.
En Alfa Cinco:
Oficina Celular Verde de Asuntos Semejantes, plaza de la Cervical, sin número.
Oficina Correspondiente y Astuta, calle de Pedro Patatillas, número 10.138, edificio žJacarandoÓ, planta 22.
Oficina Cultural de Sombreros Acorazados, Pasaje del Colmillo, número 2 bis, torre 7.
En Kndar:
Oficina Goteante de Asuntos, complejo residencial Villa-Grilla Los Lagos, paseo de Teobaldo el Caballo, chalet 31.
Oficina de Reproducción de Sombras, departamento de delimitación de cordilleras y montes, calle de los Gorgaguianos, número 1, sótanos nº 350 al 727, Villa-Grilla de Kndar.
En Gorgago:
Oficina Extrapoladora del Departamento Accidental de Sólidos, sección C, cubículo 977, mesa 4-R, empleado 324/93 (con bigote), plazuela del Adoquín Anónimo (jto. Muralla de las Orejas Mudas), número 7.
 
 

LII
CONTAR PASOS DE MOSCA

Ante todo, es preciso distinguir dos clases de pasos de mosca: el propiamente dicho "paso consecutivo" y el que se conoce popularmente como "paso atónito" o "Antoñito". No hay que hacer especial hincapié en lo recomendable que es contar los pasos de mosca según la clase a que pertenezcan, y por separado. Así, diremos: žesta mosca ha dado cinco pasos consecutivosÓ cuando se trate de éstos o: "esta mosca ha dado tres pasos atónitos", cuando se trate de los otros. No es de buen gusto decir: "la mosca dió ocho pasos, de los cuales, cuatro fueron consecutivos y los otros cuatro, atónitos". Por la misma razón, si no está claro el tipo de paso que acaba de dar la mosca (ello sucede más a menudo de lo que parece, por ejemplo, cuando la mosca está lejos o cuando intenta hacernos creer que está lejos), debe decirse: "la mosca dio pasos" o "la mosca pasó al paso", y con ello ya será suficiente para nosotros y, por extensión, para todos los que nos aprecien y quieran conservar nuestro cariño.
Por otra parte, la expresión "contar pasos de mosca" tiene algunos significados propios de diferentes zonas submundiales, formas del lenguaje coloquial que han tomado el enunciado de esta vieja misión para expresar a veces cosas absolutamente distintas. Así, "contar pasos de mosca" es, en gorgagiano primitivo, tratar de llegar lo más tarde posible a un lugar determinado y, en seemundés técnico, aflojar los pernos en un orden determinado para después enroscarlos en el orden inverso.

LIII
ABRIR FRUTOS

Supongamos que el fruto de nuestro esfuerzo como mantenedores, unidades Sergio Caolín II, etc. resulte ser hermético, o tener una puerta que ajusta muy bien y de la que no tenemos llave, o incluso, si tiene forma de botella, contar con un tapón de diámetro adecuado fijado mediante abrazaderas bungu, de manera que nadie pueda abrirlo. ¡Qué desafortunada situación! Ya sabemos que todos queremos ver abierto y bien abierto el fruto de nuestro esfuerzo y, a ser posible, comerlo a continuación. Bien, para conseguirlo debemos comprobar qué tipo de fruto ha producido nuestro esfuerzo. Por ejemplo, si el fruto de nuestro esfuerzo es una sandía, deberemos proveernos de un abridor de sandías; si es una nuez, de un cascanueces y si es un bullo, de un abrebullos. En todos los submundos, junto a la alacena, existe el llamado "Cajón de Herramientas Discretas" (C.H.D.). Allí encontraremos con frecuencia esos utensilios tan útiles y de ellos nos serviremos. No debería haber más complicación, puesto que en las cocinas de los submundos o, a veces, en las habitaciones de la telefonista, se encuentra la "Mesa de Abrir Frutos" (M.A.F.), que es una superficie sostenida sobre cuatro patas en la que se abren los frutos de nuestro esfuerzo. La operación, una vez identificado el fruto y elegida la herramienta adecuada, no ofrece mayores dificultades que otros procesos cotidianos submundiales como el cierre de cangrejas o el ralentizado de hortalizas.

LIV
ESTRECHAR CASCADAS

Cada vez que alguien entra o sale, la puerta del bar deja escapar algo de vapor y trozos de canción: La nieve se derrite alrededor de la construcción de madera. La chimenea no ha dejado de exhalar humo que se disuelve en el cielo gris e invernal. En el cercano confín del bosque, tiemblan las ramas de los abetos. Las huellas se pierden en la espesura, en dirección a la cascada. Por la exigua senda blanca acaba de partir el estrechador Lucas Taranda. Bien equipado con su Mochila de Buena Suerte Ronchis, tratará de llegar a la cascada y estrecharla todo lo posible antes de que lleguen las lluvias. Este ha sido su trabajo todos los inviernos desde que, hace ya muchos años, recibiera las enseñanzas imprescindibles de su antecesor en el cargo: cómo estrechar la cascada, cómo fijar los nudos en las tablas de palosanto tendidas sobre ella, cómo tranquilizar a las nutrias y otros usuarios permanentes del salto de agua y, naturalmente, cómo hacer para no caer bajo él o morir atravesado por una flecha de hielo. La cascada, conocedora de su visitante y de la naturaleza de la visita, deja hacer. Al fin y al cabo, no hay nada mejor para una cascada que ser estrechada con mimo en la temporada invernal por manos expertas de estrechador que no teme al bosque ni a la ciega profundidad de la nieve no hollada.

LV
ILUMINAR AZOTEAS

El sol ilumina, solícito, las azoteas del Submundo, lugar muy apreciado por mantenedores, unidades Sergio Caolín II y perros. Allí se exponen al sol, practicando la recepción de espectro solar en pecho, brazos y cabeza.
Expulsando controladamente el líquido de su piel.
Ya es conocido en todo Alfa Cinco que en el Submundo, olor y calor a un tiempo. Pronto, efusión solar y especial colocación.
También toman el sol las plantas verdes cantando así:

"Estoy jugando
Estoy jugando
Estoy jugando jugando jugando..."

Y todos corren en dirección al lago más cercano. No hay goteo. Todos corren también en dirección a algo más cercano. Algo muy cercano corre en dirección a todos. El goteo aumenta. Dando pasos, el sol recorre el mapa de azoteas proporcionado por su contexto. Las ilumina, pero algunas esperan más, mucho más (mucho más sol, mucha más luz, mucho más suelo, mucho más cielo, etc.), pero es importante que el mantenedor recuerde que No Hay Porqué Tostarse.

LVI
REPINTAR LAS VENTANAS DE UN BARCO

(Esta misión fue realizada por primera vez el 39 de Glundio de 1.9980 a las 15 horas y 27 instantes)
En aquellos momentos de sudor, la idea fenomenal de sentir frío, disipó todas las dudas del mantenedor Ruiz. Entonces recordó con no poca imprudencia los momentos pasados en compañía de su zamploña favorita. La zamploña guía de sus 257 años, que le dió calor y frío, chuletas y lechugas, frutas y tantas otras cosas que sería difícil enumerar aquí. La zamploña se llamaba "Barco". Era una zamploña de cuatro patas y rabo y lo que más le gustaba era morderle el brazo. Una zamploña desafiante en cualquier situación, siempre que no se encontrase delante de su gorjorillo más querido; uno moteado de marrón y marrón.
žBarcoÓ era graciosa, siempre demasiado joven, en todo momento adherida al brazo del mantenedor Ruiz. Con un regusto de futuro, "Barco" se arrimaba a él, le hacía unas carantoñas y aprisionaba acto seguido su brazo, sin ninguna clase de vergüenza. Era "Barco" la zamploña favorita del mantenedor Ruiz. Si le daba un puñetazo en la cabeza, no se alteraba y seguía tan altiva. De manera que Ruiz acababa siempre por ponerse a pintar, solícito, las ventanas de su zamploña, lo cual  agradecía presionando de otra manera su endurecido brazo.

LVII
ACOMPAÑAR ESTRÉPITOS

Acompañaba estrépitos con la aceleración de su somormujo dorado, un prodigio de la técnica. Muy deprisa. Tenía tantas ganas de experiencia que en muchas tomas aisladas se vivían las oportunidades por muy poco.
Y desde aquí, durante el sufrimiento, se cambiaba el buen trabajo por fruta alfacincana. Eran los tiempos de la construcción del Submundo y todo era así: fundamental estar encerrado para recuperar el derribo.
Era excepcional (en todo momento) la aceleración del somormujo.
Si recuerdas, lector, la jugada estuvo en boga años después (voluntad de no ser afortunados).
Arrancas y ya estás corriendo.
Es posible que el uso del somormujo para el desplazamiento submundial, haya decaído tanto debido al estrépito que acompaña con su aceleración. Todos los estrépitos, en el fondo, querían vivir en las rápidas vias circunvalatorias. Así, el somormujo ha terminado por ser de uso exclusivo en Garbanciutad y muy poco práctico en el resto de la retícula.
Puede decirse que los estrépitos, minuciosamente catalogados por Arturo Siempreduro, permanecen ociosos en el Submundo y, en cambio, gustosos de ser acompañados en otras zonas. Todo mantenedor tiene el deber de conducir su somormujo hacia las vías que pueblan los estrépitos, es un antiguo pacto que no merece la pena romper.

LVIII
DESMAYAR CORNUCOPIAS

"ATENCIóN RECOJO" rezaba el cartel que Sabino Sambón había situado con meticulosidad ante sus desvencijadas piernas. Había subido por las escaleras en busca de reposo, mientras Raposo y su sombrero miraban con atención el mar de hierba que se extendía a sus pies. De no ser porque en aquellos tiempos los zapatos entablaban rápidamente amistad de tipo matizablemente cordial con 100 hormigas a la vez, Sabino hubiera recibido besos en las manos y dedos palpantes (no olvidemos que los pulpos también son amigos de explicar chistes bajos).
¡Alto! Bajo esa piedra nací y crecí sin saber que por encima de esa gran sombra está el inmenso espacio que me separa de la golondrina que surca el puerto. Que su hermana es flor. Que pintada de rojo me sonrojo y el sendero recoge el hinojo que la noche nos deja cubierto de falso alcanfor. Y suerte de eso, porque hartos estamos de semblantes que son la nuca de la sombra de un rostro.En fín, que vale la pena provocar por medios artesanales el siempre anhelado desmayo de las cornucopias que, acorazadas con absurdos detalles pintorescos fundamentalmente visuales, tratan de imponer un vertido familiarizante de fruslerías, un pequeño eructo de cachivaches y abalorios y mucho vacío que nadie puede llenar (desde el otro lado).
 
 

LIX
ENTRELAZAR MARQUESINAS





Tabla básica de entrelazado:
-Pares= 1 a la derecha
-Impares= A + B (no siempre)
-Marquesina desencantada= pie
-Doble uso de marquesina
¡¡Sigan la tabla hasta la frecuencia de alimentación!!

Algunos inconvenientes del entrelazado a pistones:
El entrelazado a pistones no respeta los niveles básicos de pregunta-respuesta que se consideran ineludibles para las esferas.
Los pistones se escapan con facilidad de los cilindros de frenado, estropeando el entrelazamiento con gritos y respuestas que benévolamente llamaremos pistonudas.
Ventajas derivadas del entrelazado simple (o entrelazado caudaloso):
Por medio del entrelazado simple, no sólo nos libramos de los pistones y sus aburridas actuaciones. También nos beneficiamos de la bonificación bondadosa número tres, que acelera trozos inertes de roca gaseosa con la frecuencia del almidón. Y éso no es todo, ya que el mantenedor termina por pensar más en los Grandes Ujieres y éstos, a su vez, se promocionan. (No olviden que de cada marquesina se obtienen tres pistachos en los laboratorios Ronchis)
 
 

LX
FRECUENTAR CONCEPTOS

(De un texto inédito de Pérez) ž...comencé a frecuentar conceptos al tener que trasladar mi oficina de uno a otro sub-barrio de Alfa Cinco, ya que comencé a aprovisionarme de legumbres en el almacén de Sanchón, una nave industrial no exenta de peligros. El principal de ellos era La Cantina de Sanchón, un recinto de trescientos metros cuadrados donde los conceptos pasaban largas horas, y yo también. Había tomado la costumbre de leer un periódico del revés en la mesa del fondo, justo donde el sol iba trazando el dibujo de la aguja de un reloj del que nunca me preocupé por saber las horas y esa costumbre pude mantenerla con facilidad, pues las tardes son de corte aburrido y confección laboriosa. Hasta que un día se acercaron los conceptos. Entablaron conversación entre ellos, pero a mi alrededor. Se sentaron a mi mesa, a mi privilegiada mesa-reloj y bebieron salpicando sus mangas, fingiendo ser pequeña parte sin apenas ocultar el alcance submundial de su planteamiento (planteábanse a sí mismos, fuesen o no presentados). Pero estaba claro: ni mis sobrinas cuando regresan del colegio ni las tardes de primavera, que huelen a sarmientos, crean prismas tan perfectos como aquellos conceptos que frecuenté en La Cantina de Sanchón, rodeado de mis libros, mis plumillas y en la compañía del clásico rebobinante amargo de soncho seco.
No dudo, ahora, en interpretar aquellos encuentros como nieve de pan, o rocío. Como exactas oportunidades de filtraje atmosféricoÓ.

LXI
ENGAÑAR PALABRAS

En demasiadas ocasiones, con letras grandes y luminosas, hemos podido leer: "Escucha con atención cómo las nubes duermen. No las despiertes, y seguirán durmiendo." ¡Qué sorprendente situación! Ya sabemos que todos queremos ver abierto y bien abierto el fruto de nuestro esfuerzo y, a ser posible, comerlo a continuación. Bien equipados con nuestra Mochila De Aquí Te Espero Ronchis (M.D.A.T.E.R), sin duda lograremos llegar a la cascada y estrecharla entre nuestras manos todo lo posible antes de que las lluvias se den cuenta y canten aquella vieja canción que estremece a las almas sencillas:

"Labios de roca,
cuerpo de nieve helada,
te escuchan
con orejas de espada."

Puede o no ser necesario recoger el flujo de nuestros asombros en vasijas de cartón numeradas, aunque en ese caso deberemos anotar en sus etiquetas el día y la hora del engaño (sin que ello nos quite para nada el miedo). Quizá de esta manera nos beneficiamos de alguna bonificación bondadosa pero, repetimos, sin acelerar trozos inertes de roca gaseosa no hay engaño de palabras posible.

LXII
FOTOCOPIAR ANILLOS

Pasamos a tratar una de las misiones de más difícil realización, "fotocopiar anillos". La dificultad de tal misión estriba en que la profundidad de campo que puede conseguir una fotocopiadora es tan pequeña que todas vienen dotadas de pesadas tapas fláccidas que presionan documentos y objetos sobre el cristal para que puedan ser iluminados, captados y reproducidos. De esa manera, cada vez que intentemos fotocopiar un anillo, obtendremos una circunferencia. Con datos (aunque exactos) tan limitados, si fotocopiamos diversos anillos, poca información podremos guardar sobre lo más distintivo de su forma, es decir, aquello que se encuentra en la superficie del anillo, rodeándolo: marcas, imágenes, signos, letras, etc. Si queremos tener una buena colección de fotocopias de anillos, no cabe duda de que nos va a resultar tremendamente difícil hacerlo fotocopiando los anillos, sin más. Ello, como hemos dicho, nos llevaría a poseer una aburrida colección de circunferencias. Los expertos que han redactado esta enciclopedia sugieren que los anillos se fotocopien en los dedos que los lucen y estos en las manos que los sostienen, mediante el sencillo procedimiento de solicitar al propietario que introduzca dicha mano (y no las otras) en la pantalla de la fotocopiadora. Si este procedimiento no satisface por completo, siempre pueden fotocopiarse anillos planetarios previamente fotografiados por sondas o satélites.

LXIII
ESTREMECER CARBUNCLOS

Estremecimiento. Cuando estremeces carbunclos por primera vez, tienes tantas ganas de experiencia que, en la misma toma, apenas puedes vivir las oportunidades. Desde aquí, durante el sufrimiento, se cambia el buen trabajo. Pero es fundamental estar encerrado para recuperar el derribo. Es excepcional (en todo momento) el estremecimiento de cada carbunclo. Si recuerda el mantenedor, esta práctica, convertida en jugada de años después, desprende granos de poso que hacen delicia de ilusión para cerebro (voluntad de no ser afortunados). Comienzas con la tarea y cuando quieres darte cuenta ya están los carbunclos estremeciéndose, es decir, meciéndose de una manera extrema. Y tú sales corriendo y entras nadando. Sólo has esperado, por un momento, aunque sólo fuera por unos instantes, que lo alfacincano dejase de serlo. Que los alfacincanos, al menos, dejasen de ser alfacincanos. Que fueran, por ejemplo, estómagos pensantes de Gorgago, o goropelas pardas ventrílocuas, o crosquis blandos organizados anularmente.
Secretamente, llegas a anhelar que sean ellos quienes tengan que cumplir las 3.502 misiones y leerse esta enciclopedia, que sean ellos quienes deban estremecer carbunclos mientras van anotando en su bloc de ratos las palabras de crédito que éstos musitan al llegar al grado 5 de estremecimiento. Pero nunca será así, por ahora (aunque parezca una incoherencia).

LXIV
DESHOLLINAR BOINAS

Con la llegada del otoño, los orgullosos edificios de las ciudades reticulares se avergüenzan de sus boinas, llenas de hollín debido a las constantes deposiciones de los helicópteros de calefacción. Cada edificio, una vez alcanzado el límite legal de avergonzamiento, cursa una instancia al submundo correspondiente y el mantenedor, acompañado por su equipo, se desplaza hasta el edificio que ha efectuado la solicitud y procede a deshollinar su boina. Para ello, los equipos suelen transportar consigo algo más de una tonelada de material, incluyendo rasca-cepillos flexibles de cincuenta metros de largo, ventosas de vacío plex, endurecedores de tejido y ablandadores de hollín (estos últimos, por su extraordinario tamaño, suelen transportarse plegados cuidadosamente). Una vez alcanzado el techo del edificio previo desalojo de todos sus inquilinos, que deben permanecer algo más de dos horas a más de cien metros de distancia, el equipo deshollinador inicia la operación con la administración de cincuenta dosis extremas de jabón Ronchis para, a continuación, rascar  y ventosear la boina, hasta extraer completamente el hollín, que se introduce en los ablandadores (una vez desplegados) hasta quedar convertido en líquido uniforme. Se aplican entonces los endurecedores de tejido hasta que la boina muestra un aspecto terso y como nuevo. Es necesario dejar dos o tres días el edificio a solas, para que se acostumbre a su nuevo aspecto y se familiarice con la boina deshollinada y endurecida.

LXV
ESPERAR ESPEJOS

Felipe Carbón, que nunca había sido esperador, alcanzó de pronto el estado provisional de esperador de espejos un día de Hormiga de 1.9784 al levantarse de la cama. Consultó inmediatamente su pantalla de preguntas y averiguó en un santiamén que aquel estado duraría unos días, para regresar posteriormente al que le era habitual, es decir "Felipe Carbón, premonitor relativo, amigo de los niños y los animales, derrochador de amor, pensador insistente, genio casual". Alarmado por no saber cómo se esperan los espejos, dió vueltas, caminó en línea recta, trazó eses, se sentó, se puso de pie, trató de reconocerse en cada parte de su cuerpo, se alarmó al haber perdido la memoria de sus sensaciones internas, buscó la paz en el sueño, encontrándola, se arrepintió de todo lo que había hecho sin tener la menor intención de hacerlo, estrechó sus lazos con aquellos que creían ser amados y se esforzó seriamente en aguantar hasta la llegada del primer espejo. ¿Cuánto podía durar aquella angustiosa situación? ¿Cómo podía imprimir en su memoria celular lo que estaba aprendiendo de forma tan chocante? ¿Porqué existían disociaciones tan tremendas en las debilidades submundiales? ¿Acaso no había estrujado tantas veces su propia tendencia autodestructiva mediante coacciones sobre la posibilidad de la desaparición de espejos? Entonces, ¿porqué en aquel momento y de aquella manera?. Por suerte para sus allegados, estaba en aquel pensamiento cuando el primer espejo apareció y a continuación los restantes, para salvación de Felipe Carbón.

LXVI
ESPEJEAR CANGREJOS

Ahí le tienen, cangrejo arlequinado, crustáceo de piel de damero, cefalópodo ajedrezado. Está entre nosotros, es así y no ha pensado en cambiar. Sólo pide ser un poco espejeante. Un poco, nada más, espejeante. Por éso ha llamado a las puertas del submundo. Una radiotelegrafista abre la puerta y está a punto de pisarlo al asomarse para ver a los dos lados. Al descubrirlo, le pregunta y él responde: "soy un cangrejo a cuadros que quiere ser espejeado". Pase, pues, que le atenderán con cuidado. El cangrejo franquea el umbral submundial y golpea con sus pinzas aquí y allá, produciendo un agradable clinc-clinc que despierta a todos los moradores del submundo. Al verlo, algunos le saludan, camino de la mesa del desayuno; otros, despistados, miran hacia el techo preguntando: ¿cuándo ha entrado un colorín?. Algunos de los cambiantes letreros de situación que se encuentran en lugares estratégicos del submundo, indican: "no molesten al pájaro" y "bienvenido a este lado del sueño". El mantenedor, avisado, toma de su mesilla el espejeador y busca al cangrejo, para entregárselo. "Toma", le dice, "y devuélvelo cuando lo hayas usado". El cangrejo, sencillamente feliz, saluda a todos, se aplica el espejeador y, dejándolo en lugar bien visible, sale a la calle con alegría propia y esperanza basada en la creencia en lo innovador.

LXVII
HELAR MURCIÉLAGOS CON LA MIRADA

Por no ser exactamente una clase de pescado, el murciélago muerto no es muy apreciado en el Submundo. Se les ve revolotear en los atardeceres y no se les presta mayor atención. Los murciélagos están muy contentos con ese estado de cosas pues no ignoran que, así como para helar a cualquier otro tipo de animal es necesario construir cámaras frigoríficas o amontonar enormes cantidades de pedazos de hielo, para helar a un murciélago basta con mirarlo insistentemente. Sostener la mirada de cualquier habitante de un submundo puede ser fatal para un murciélago. Por éso han propagado estos inteligentes animalillos la creencia de que son completamente ciegos. Y hasta la fecha les funciona con éxito. Es una pequeña estratagema nada soprendente por provenir del extraordinario cerebro del murciélago, dividido en tres lóbulos y capacitado para transmitir resultados de apuestas a la velocidad del sonido. Los últimos test de inteligencia practicados en murciélagos, a pesar de haberse tenido que realizar sin el concurso del sentido de la vista, han proporcionado resultados asombrosos. Por ejemplo, un murciélago codificó sus propias respuestas al test y obtuvo conclusiones definitivas antes de que los científicos hubieran comenzado a procesarlas. Otro ejemplo: un murciélago de tres años de edad enumeró sin equivocarse todos los supuestos incluídos en el artículo nueve de la reglamentación sobre caída de hojas para los casos en que el suelo se niegue a sostenerlas y retroceda sistemáticamente, que son 323.

LXVIII
LEER SALVOCONDUCTOS

Las nuevas colecciones de salvoconductos, encuadernadas en cómodo hule, permiten la lectura en vacaciones, además de decorar agradablemente nuestros apartamentos plegables. Si viajar fue un problema de equipaje hasta que se desarrolló la técnica de los apartamentos plegables, ahora viajar y leer dejarán de ser actividades incompatibles con las nuevas colecciones de salvoconductos.
Los hay de todo tipo, agrupados, como ya hemos dicho, en colecciones. Y a destacar, una de ellas: "Salvoconductos para animales de carga" hará las delicias del público aficionado a la lectura. Esta colección, que consta de veintisiete tomos, reúne ejemplares realmente únicos, como el salvoconducto para hormigas rojas, cuyas huellas dactilares deben ser comprobadas con microscopio o el salvoconducto para pato de cuento, profusamente ilustrado. También el salvoconducto para perro de rescate, que incluye cubitera y vaso plegables o el salvoconducto para bueyes, que lleva anexo un visado para picabueyes.
Otras colecciones muy interesantes: Salvoconductos para tanques de escayola, salvoconductos para bocadillos de jamón, salvoconductos para repartidores de flores y la estrella de esta lujosa edición: Salvoconductos para salvoconductos, con encuadernación, cubierta y tapas en plancha de acero de 2 mm.

LXIX
ADMIRAR JERIGONZAS

Como uso social, la admiración de jerigonzas ha pasado en los submundos a un discreto primer plano. Como uso pernicioso individual, sin embargo, no deja de aumentar, siendo causa en la actualidad de la mayor parte de ausencias en comidas ceremoniales sin explicación científica.
Se ha tratado por todos los medios de fomentar el descrédito de aquellos que usan jerigonza, pero el resultado ha sido prácticamente nulo. El uso de la jerigonza, ese sombrero que reproduce en su parte frontal el rostro del amigo, familiar o vecino preferido, no parece decaer, especialmente en las regiones más frías de las retículas submundiales.
La jerigonza fue inventada un día por algo que parecía ser Armando Zacarías. Al principio fue muy difícil hacerle comprender que sólo lograría sobrevivir comiendo un extraño mejunje que había dentro de un bol de cerámica que siempre estaba por el suelo. Cuando por fin lo consiguió, aquella jerigonza se reprodujo y hasta la actualidad, las jerigonzas han gozado de un excelente hábitat en el submundo, alcanzando una población de cien mil ejemplares numerados. Sólo aquellas que se niegan a comer un extraño mejunje que hay dentro de un bol de cerámica que siempre está por el suelo, mueren y a los pocos días adoptan la forma de un admirable sombrero que reproduce en su parte frontal el rostro del amigo, familiar o vecino preferido.

LXX
OLER SECADORES DE PELO CASTAÑO

Hemos de reconocer que, a veces, no nos hace ninguna gracia escuchar el inevitable relato de las vacaciones que nos hacen los vecinos. Pero sólo existe una forma protocolaria que permite evitarse el mal trago y es tan poco usada que muchos manuales (como la Enciclopedia Macroencefálica Iluminada de Elefante Larsen) la ignoran. Se trata de oler secadores de pelo castaño. Como acto ritual primitivo y poco evolucionado no tiene mayores secretos que escoger un atuendo no demasiado llamativo, descubrirse la cabeza con las dos manos antes de proceder y, seguidamente, ponerse a oler secadores de pelo castaño por todas partes hasta que el vecino cambie de conversación. A pesar de tratarse, como ya hemos dicho, de una fórmula prácticamente en desuso, resulta totalmente correcta y no puede ser rechazada por el interlocutor. Antes bien, incluso (como recomienda el Tratado Regular de Acordeones Entre Humanos) éste debe imitar el gesto y oler inmediatamente secadores de pelo castaño. Si no se ejecuta esta fase, no suele tenerse en cuenta, pero se considera de mayor educación hacerlo. A ustedes dejamos la elección.

LXXI
DESATORNILLAR REFLEJOS FLEXIBLES
LXXII
ACICALAR LAS FACHADAS CON PESTAÑAS DE GERANIOS
LXXIII
PINTAR ESTACIONES

LXXIV
DESCORCHAR RETRATOS

Para descorchar un retrato es necesario asumir que de tan niño no podía recordar aquellos tremendos  M  A  Z  A  Z  O  S  en los perfiles de su sien derecha. A continuación, es necesario romper el precinto y sobrellevar la responsabilidad paraguas. Si la vida es larga y el tiempo benigno, ejercer el ejercicio de recordar por el niño. Si el recuerdo es estable, escribir los detalles. Hacer honor al retrato descorchándolo, tarde o temprano, para extraerlo de su página anónima y darle así un lugar en la pirámide ajedrezada de nuestro deseo. Sólo de esta manera quizá podamos flexionar esa zona tan endurecida del tiempo, ese arco de mentira que a veces esconde nuestra vida de los transcursos reales, manteniéndola al margen de perfidias y botellas, de regresiones y avances. Somos responsables de tareas así por el hecho de concitar un submundo, o pertenecer a él, o pasar las vacaciones en nebulosas de realidad que se expanden constantemente. Quizá sean muchos los años que nos puede llevar el proceso de identificación del retrato. No digamos el descorche, que puede ser trabajo árduo sin los medios necesarios. Pero es tan importante llevarlo a cabo, que no hay ninguna ley en contra de hacerlo y es absolutamente necesario para la dignidad del retrato.

LXXV
VOLVER A LA CIUDAD

Vuelve a la ciudad, vuelve. Ya sabes lo que es vivir en ella. Es vivir. Como en cualquier otra parte. Por éso, vuelve. Te encontrarás conmigo. Y todo será más fácil o más difícil. Pero todo será. Como en cualquier parte. Y andarás de la ciudad a la no ciudad y de la no ciudad a la ciudad para ser tú o no serlo. Y nada cambiará. Serás lo que seas o serás lo que serás. La ciudad será, también, lo que es y además lo que somos, y por éso será y por nada más. Y tú serás lo que seas y en la ciudad serás ciudad y además tú. Y todo será lo que es u otra cosa para llegar a ser incluso algo todavía más distinto. Como consecuencia, las cosas se quedarán en su sitio si no las mueve nadie y los seres cambiarán constantemente hasta no recordar cómo han sido ellos mismos. Llevando las cosas de un lugar para otro y a veces de la ciudad a la no ciudad y de la no ciudad a la ciudad, serán; como podrían haber sido en cualquier otro lugar. Como otros hubieran sido en su lugar. Honraremos a la ciudad volviendo a ella para no existir en su existencia o existir en su no existencia. La ciudad nos deshonrará con su no existencia pero acabará siendo el mundo hasta que el mundo deje de ser la ciudad. Y nosotros seremos el mundo o del mundo y  andaremos de un mundo a otro, para ser o no ser en cada mundo que, pudiendo ser o no ser, será en nosotros o, para nosotros, un lugar a donde volver, de donde marchar, que exista o no, qué más da si tú no estás en la ciudad.

LXXVI
REGISTRAR BOLSILLOS
LXXVII
SUPERAR ANDAMIOS
LXXVIII
ESTACIONAR REBECOS
LXXIX
SOÑAR CON LA TORRE SAENZ DE GUADALAJARA
LXXX
ESCRIBIR PALOMILLAS CON TINTA DE JAZMÍN
LXXXI
JALONAR SEMESTRES

LXXXII
RECONCILIAR ESTORNINOS

Durante siglos, las constantes disputas entre estorninos no han dejado dormir a las arañas. Cuando éstas decidieron convocar las primeras manifestaciones, los estorninos apenas se percataron de ello, tan ocupados andaban con sus peleas. Por suerte hubo una ocasión en que los estorninos dejaron de hablarse a causa de una gran disputa por los nidos orientados hacia el sur. Aprovechando el silencio, las arañas alquilaron una escuadrilla de libélulas que voló sin cesar ante los estorninos. Del abdomen de cada libélula cayeron cientos de letras que, al llegar al suelo, formaron un texto de 750 páginas en estornino, que explicaba a aquellos la conveniencia de que dirimieran sus diferencias en la sierra Reumática como muy cerca y en el extremo infinito del universo, como lugar más adecuado. Los estorninos, tras leer aquello, se encerraron en sus nidos durante una semana. Después, organizaron un debate abierto al que asistieron observadores araña. Diez días después, un grupo muy numeroso partió en dirección a las Reumáticas. Otro grupo menor preparó una bien pertrechada expedición, que voló hacia el extremo infinito del universo en formación de a dos, una fría mañana de agosto. Finalmente, un centenar de estorninos permaneció en su colonia original, elaborando una pancarta de respuesta que desplegaron árbol abajo. En ella, las arañas pudieron leer lo siguiente: "El patateante potingue nos palmea cada vez que las plumas giran en el ostrotoño. Sabemos quién convenció a Marcial Moreno".

LXXXIII
ENTREVER VERANDAS

"Arrastrándose, el mamut-perro alcanza el porche. Se detiene y respira. Puede entrever la veranda y oir las risas por encima del canto nocturno de los grillos. Contiene su jadeo y piensa: la cena. Hay una leve brisa que hace bailar las sombras de los arbustos sobre los barrotes de madera pintados de blanco. Una luna grande le mira y hasta parece sonreirle. Nunca ha llegado a comprender muy bien qué puede querer de él, pero ha comenzado a acostumbrarse a su presencia.Vuelve su atención hacia los sonidos del porche. Se ha acercado tanto que ya ve los pies de los que están cenando aunque, claro, reconoció sus olores hace ya bastante rato, cuando buscaba algún cangrejo en las zonas menos profundas del río. Sabe que si no estuviesen hablando tan animadamente podrían oír su jadeo y la voz de Ella, cantarina, le llamaría como siempre lo hace: "¡Mamu! ¡Ven aquí! ¡Mamu! ¡La cena!". De manera que aguarda a que se produzca uno de esos silencios que siempre tienen lugar hacia el final de las comidas, para jadear un poco y rascarse entre los matorrales que rozan los barandales. Y lo esperado se produce: Ella le llama, él salta sobre el porche y hay un gran plato en el suelo, lleno de buena comida y con un poco de olor a Ella. Todos ríen ¿o tosen? ¿o cantan? Nunca ha estado muy seguro, pero la alfombrilla sigue estando junto al plato y también el bote de metal con agua fresca."
En este fragmento en clave de "Mamu sacude las orejas" de William Trapecio, puede encontrarse la primera referencia escrita a la actividad LXXXIII.
 
 

LXXXIV
PLANTAR REGOCIJOS TRIPLES

Todo el que visita un huerto submundial, espera deleitarse con el aroma y los exuberantes colores de los regocijos triples, tal como le han explicado hasta la saciedad. Para no defraudar, pues, la curiosidad de las visitas, debemos plantar regocijos triples. Haciendo paso a paso lo que se explica aquí, obtendremos unos hermosos macizos de regocijos triples que harán las delicias de todos.
Tipo de tierra: es mejor usar tierra oscura, rica en metales como el queso y la uva, que no esté ni húmeda ni seca.
Las semillas: la semillas deberán pertenecer a la variedad de regocijo triple aciclado si queremos obtener plantas sanas y fuertes de coloración completa.
Siembra: hay que esparcir las semillas en un radio de dos metros procurando que, al caer, muestren el reverso (así los microzarzos del anverso pueden penetrar en la tierra) y dos horas después efectuar un riego adaptante (mejor con fertilizante de yegua).
Crecimiento: las plantas alcanzan los dos metros de altura al cabo de tres semanas y dedican cinco más a establecer la coloración, por zonas, hasta conseguir la combinación exacta de colores que el jardinero posee en su subconsciente.
Riego: el agua de la lluvia y algo de frescor en las épocas que menos llueve, es cuanto necesita el regocijo triple para desarrollarse y vivir decenas de años.
 
 

LXXXV
ESTORNUDAR SIN PRISA

El teorema de Campanus y posteriormente la ley de Palstron sugieren con delicadeza que cuanto más deprisa se estornude, más estornudos serán necesarios para ajustarse a la frecuencia mecánica que se establece para el estornudo convencional. Dicho de otro modo, estornudar sin prisa es estornudar menos. El éxtasis de este razonamiento se encuentra directamente relacionado con el sol. O con nuestros ojos y el sol.
Un Mantendor Avezado (M.A.) no tendrá ninguna dificultad para soslayar la mirada un tanto embriagadora del sol, girando el cuello en cualquiera de los sentidos que permite y ocupando la mirada en asuntos más cercanos, como la punta de los zapatos, los cinco dedos de una mano o las baratijas de un puesto callejero. Sólamente partiendo de esa actitud podremos lanzar una tímida ojeada hacia el cielo y si notamos que el sol sonríe, estornudar. Regresando a las distracciones anteriores nos concentraremos en sentir el agradable runrun que el estornudo ha dejado en nuestra cabeza. Puede ser que el estornudo, si es de magnitud 8 en adelante, venga acompañado de otros pequeños estornudos posteriores, que son los que propiamente hacen reír. Precisamente, es en esa fase cuando debemos ralentizar nuestros actos y procurar que los sonidos adquieran una zumbante particularidad metálica. Mucho mejor si nos hablan en ese momento y todavía más si son varias personas a la vez. Es muy importante no volver a mirar al sol hasta que no sea absolutamente necesario.

LXXXVI
JALEAR GALGOS

Jaleando galgos, algunos han hecho su fortuna; aunque lo más habitual es que veamos a los galgos, notemos el intenso olor de aceite rancio para freir patatas y veamos comer churros a cierta variedad de ángeles alfacincanos, algo sin igual y realmente delicioso. Churros con chocolate, por ejemplo, y sexo perfumado con voz grave. Y todo, todo aquello que sabemos, puesto al día en el viejo juego de lo que es y lo que quiero. Hay vidas detrás. Nada submundial (o sí) pero eternamente esférico con la ayuda que da el fuego y la noche, la ciudad, la necesidad y los rayos de chispa verde que recorren cada estreno de la pobre propia prima realidad. Haciendo cosas, midiendo el olvido de las cosas, haciendo ovillos con medidas intuidas de: abstracto sentido del sonido, estado similar al que imagina una parte muy pequeña de la nada: yo y mi deseo: del cuerpo que no es mío y de algo que no es cuerpo, se encarna puramente en el deseo: es la llama de un cambio de las formas en el terreno de la forma inamovible: en la mentira nueva; en la vieja mentira que se miente con los dedos. Sabiendo lo que son los dedos: las antenas que detectan algún calor ajeno, por ejemplo, o la parte activa de la mano y también símbolo de oportuno placer: en la boca, el dedo.
Luego, y es posible  que por eso: a los galgos jaleo.

LXXXVII
EXPENDER RATONES

Requisitos para obtener la licencia de expendedor de ratones, según la Perorata Considerable nº 564, publicada el 37 de Martínez de 1.9854 por un editor arriesgado que, aún cargado de deudas, decidió conceder la verosimilitud de lo impreso a las desinhibidas razones de un anónimo escritor de autobús:
Para ser titular de una licencia de expendedor de ratones es necesario aportar, junto con una solucitud razonada que no exceda los cuatrocientos folios, los siguientes documentos:
-Tarjeta vegetal de inserciones.
-Comprobante de brazos.
-Fotocopias encuadernadas en jamón.
-Certificado F-1 de colisión actualizado.
-Memorándum de actividades relacionadas con el encasquillamiento de chiquillos.
-Currículum vitae de algún familiar cercano.
-Documento de constitución del organismo del solicitante.
-100 copias manuscritas de los estatutos de la Sociedad Bianual Ronchis.
-Serigrafía de perfil.
-Certificado de visión lateral.
Nota: preparen, así mismo, la declaración de buenas intenciones con respecto al Plan de Fijación de Estados Paralelos (P.F.E.P.), ya que es de inminente aplicación.

LXXXVIII
GIRAR SIEMPRE QUE SE PUEDA

En ocasiones, resulta muy difícil girar. Resulta, así mismo, muy difícil no girar en otras ocasiones. Como girar es algo que puede resultar fácil o difícil, según las ocasiones, se ha preparado un test básico de posibilidades de giro, dando por sentado todo aquello que no está de pie.
El giro, concebido como vuelta o desplazamiento a partir de un eje, desprende muchas alegorías, que son recogidas más tarde y miniadas con mimo en los salones azucarados llenos de sillones arrugados, cada tarde, durante la preceptiva sesión de alegrías. Ahí se ve lo sentado y lo de pie como si fueran cosas visibles, como si fueran posibilidades comprobadas de acción o inacción, en cada pequeña unidad de algo, en cada minúscula diversidad puntual. El giro, analizado como si de un compuesto químico se tratase, puede ser presentado después de muchas maneras, formas inherentes a su cualidad de giro y otras totalmente ajenas, que provienen, con toda seguridad, de lugares nada prácticos o de prácticas nada locales. Se han establecido categorías de giro, estados de giro, modalidades de giro y giros de giro consumado. Con el manual de giros conceptuados en la mano y (sobre todo) con la otra mano libre, pueden hacerse muchas cosas, pero no debemos olvidar que la tarea de un mantenedor de esferas, titular de submundo o unidad sergio caolín II, nunca, bajo ningún concepto ni sobre ninguna estúpida idea, debe extenderse a cosas o acciones irreversibles.

LXXXIX
EXPRIMIR LECHUGAS

Con escasa frecuencia, es decir, muy a menudo, tomamos las lechugas con mucha agua, adobadas al mismo tiempo con frutos secos o maceradas en papel. En los submundos, esta práctica provoca derramamientos en las mesas, accidentes con pantalones, conversaciones nada agradables con falsos camareros, respingos de nariz, picor en los sobacos, aleteos de los pies, espasmos de los bíceps, contracciones del cartílago de la nariz, generaciones de hipos, picores del cuero primordial, escalofríos a traición, contorsiones de los pabellones auriculares, sapos en la barriga, publicaciones miniaturizadas en el esófago, pulsaciones dactilares, taquicardias enanas, parpadeos involuntarios, tics celulares, encogimientos de hombros, miradas de soslayo, miradas de frente y miradas de perfil. No es necesario explicar aquí las consecuencias de todo ello, pero sin embargo lo haremos:
Consecuencias más importantes.
1. Concepción del procedimiento para exprimir lechugas.
2. Aplicación de dicho procedimiento.
3. Obtención de los resultados.
Diremos que el resultado (una lechuga seca y exprimida) no es espectacular, y los residuos (jugo de lechuga) muy apreciables. Pero estaremos sin duda frivolizando sobre algo de una importancia tal, que muchos aún no han sabido establecerla.

XC
DESECAR CAMIONES

Profunda satisfacción han sentido muchas Unidades Sergio Caolín II al redactar los términos correspondientes a la misión XC, la cual hace referencia al desecado de camiones.
El equipo necesario para realizar esta misión contiene:
-Un detector de humedad Ronchis para camiones.
-Un agilillo cornucópico documentado.
-Tres letras impares.
-Catorce cabellos de camión joven.
Resulta imprescindible que la operación se realice en el orden que se indica a continuación:
-En primer lugar, aplicar el detector de humedad Ronchis en la rueda trasera izquierda del camión a desecar.
-Seguidamente, interrogar al agilillo cornucópico, ya que sólo él puede leer las indicaciones que aparecen en la pantalla del detector.
-Según lo que nos diga el agilillo, componemos una frase usando una sola vez cada una de las tres letras impares y los catorce cabellos, la fijamos al toldo del camión en algún lugar bien visible y esperamos a que se produzca la desecación, que tarda unas cuatro horas en completarse con unos resultados del 70 % de materia sólida.

XCI
SALINIZAR MANDÍBULAS
XCII
BATIR MUSLOS DE POLLO A PUNTO DE NIEVE

XCIII
RESTREGAR GASTRITIS

"Una bolsa de plástico
cubre nuestras espaldas
como plácida nevada
en el lomo de una vaca."
(Lucas Taranda, fragmento de "Voces de por ahí")


 Gástricamente hablando, producimos unas palabras bastante extrañas que acostumbramos a llamar eructos. Se las considera verdaderas palabras desde que Habilidoso Rumiante escribiera una novela de trescientas páginas que, sin contener exabruptos, había sido construida íntegramente con eructos. La obra, titulada "Hurrkinahonah", contenía un número de palabras superior al de letras y concedía crédito a las tesis de Frasquencio Dulis sobre la novela gástrica y duodenal. "Hurrkinahonah" obtuvo un considerable éxito de ventas, a pesar de estar impresa en tinta azul sobre papel rojo chillón. Su argumento era sorprendentemente comprensible: un camión de setecientos metros de largo aterrizaba un buen día en una tranquila localidad alfacincana, dedicada a la pesca y el vuelo de cometas. Sus tripulantes, dos saxífragas de ciento cincuenta años de edad llamadas Urrhdah y Grrodha, trataban de vender a los habitantes del pueblecito ciertos correajes remachados en plomo que permitían detectar los flujos subterráneos de agua. El pueblo, cuya conserjería atravesaba una época de luchas intestinas por el poder, se dividía ante la necesidad de responder a la intrusión. Ello originaba una historia de amor entre Urrhdah y el conserje mayor, y también la aparición de un grupo de presión formado por los ciudadanos cuyo nombre comenzaba por E, dispuestos a cambiar las ordenanzas locales. Historias, ambas, que terminaban, respectivamente, bien y bien.

XCIV
TONIFICAR MUSLOS DE POLLO A PUNTO DE LLUVIA

Atención, pues todo mantenedor debe practicar esta misión con demasiada frecuencia como para no considerarla una de las más importantes de su tarea diaria. En ocasiones, conociendo personas y seres de las más variadas formas que organizan festivales o actos culturales, hemos descubierto con qué facilidad los muslos de pollo no están tonificados en la medida que su expresión verbal sí lo está. De la falta de tono en los muslos deviene la sequedad o sequía. Restrictivamente, podemos pensar que la supremacía del muslo de pollo en tales ocasiones, es una manifestación más de un poder supra-lechoso que, longitudinalmente, suprime un evidentemente necesario enmagrecimiento del muslo. Sin embargo, a fuer de ser sinceros con nosotros mismos y con el muslo, no tardaremos en sopesar otras explicaciones mucho más complejas y estables. Como por ejemplo ésta:

    3m2 x Y > [ pollomuslo]

O ésta:

    … = muslolluvia  / pollogallina

E, incluso, ésta:

    muslopollo = festivales® + õ

XCV
LLOVER MANDARINAS

La manguera: ese utensilio primordial del que aquí glosaremos sus virtudes, es la herramienta fundamental que permite producir lluvias uniformes de mandarinas y pulgones. La manguera extensible, versión avanzada de la otra, facilita esta tarea, alcanzando los más ocultos rincones del verano y poniendo a nuestro alcance la lluvia de mandarinas, una de las más refrescantes o la nieve de pulgones, una de las más sorprendentes. La lluvia de mandarinas, cuya principal responsabilidad es desviar las caravanas de hormigas, no cuenta con la aprobación de éstas, pero es el único regulador natural de la cabaña de pulgones, junto con la propia lluvia de pulgones o "nieve de verano", que a veces riza los pequeños embalses caseros, refugios acuáticos para animales grandes.
Llover mandarinas mediante el lanzamiento de chorros de agua sobre las ramas del árbol no sólo acarrea la inevitable lluvia de pulgones y la desarticulación momentánea de las caravanas de hormigas, también provoca otras lluvias menos conocidas pero que siempre la acompañan: la lluvia de hojas secas, la lluvia de proteínas y la lluvia de hormigas arbóreas (todas las hormigas son arbóreas en algún momento, y lo son por completo aquellas que tienen a su cargo el cuidado de la cabaña de pulgones.
 
 

XCVI
CUBRIR LAS MONTAÑAS CON HULES A CUADROS VERDES Y BLANCOS

XCVII
SACIAR EL LINO

XCVIII
ENSEÑAR LAS OREJAS A LAS CABRAS

Nos encontramos ante una actividad polivalente que viene a cubrir un espectro de soluciones extraordinariamente amplio. Se puede practicar en los más variados ambientes y en las situaciones más dispares. En todos los casos alivia y en muchos solventa. ¿Que la reunión en la que nos encontramos sostiene posturas poco compendiadoras?: enseñar las orejas a las cabras. ¿Que los quehaceres desdeñosos impelen a condiciones desnatadas?: enseñar las orejas a las cabras. ¿Que las variantes alfacincanas son insistentes?: enseñar las orejas a las cabras. ¿Que los domingos por la tarde nos pervierten?: enseñar las orejas a las cabras. ¿Que comemos opiniones ajenas cada vez que nos invitan a cenar?: enseñar las orejas a las cabras. ¿Que llueve en el interior?: enseñar las orejas a las cabras. ¿Que el meridiano de la expedición parte por la mitad toda esperanza?: enseñar las orejas a las cabras. ¿Que todo resulta caber en muy poco sitio?: enseñar las orejas a las cabras. ¿Que las vicisitudes ajenas nos arrastran?: enseñar las orejas a las cabras. ¿Que nadie sabe lo que ha traído consigo?: enseñar las orejas a las cabras. ¿Que creemos vivir en el sueño que olvidamos al despertar?: enseñar las orejas a las cabras. ¿Que al abrir el equipaje sólo hay sumas y restas?: enseñar las orejas a las cabras.
En definitiva, ¿que la luz nos habla, pero en una lengua extraña?: enseñar las orejas a las cabras.

XCIX
RETOCAR FILAMENTOS

Resulta verdaderamente desagradable participar en un congreso de filamentos alfacincanos sin haber traído un rascador de base. Si nos encontrásemos en esa situación, haciendo uso de nuestro reloj auto-bocina podremos retocar los filamentos antes de que nuestra zona cerebral libre de impuestos salte en pedazos.
Para ello, pondremos el reloj en las tres menos cuarto y procurando alejarlo de la luz directa de los focos, haremos girar la muñeca hasta notar una molesta sensación en el brazo. Mirando fijamente a los filamentos que presidan en aquel momento la mesa del congreso pronunciaremos las palabras:"berenjena fuertemente".
Si la operación se ha realizado correctamente, nuestro retoque alcanzará con facilidad a todos los filamentos durante el tiempo que las manecillas tarden en señalar las tres. El retoque no debe alcanzar a la estructura interna de los filamentos. Es decir, no conviene retocar tan profundamente que los filamentos dejen de serlo para convertirse en otra cosa. Encontrarse de pronto en un congreso de latas de betún no debe ser una experiencia demasiado agradable aunque algún filamento, individualmente, sólo mejoraría con un retoque, no de tipo lata de betún sino, incluso, de lunes completo.
¿Qué queremos decir con ello? Muy sencillo: retocar filamentos no es como achicar merenderos o ampliar horizontes. Exige un grado de responsabilidad superior por tratarse de una actividad pseudo-optativa virgen. Este dato debe ser tenido en cuenta.
 
 

C
REDUCIR SEGMENTOS

Partamos en línea recta desde el punto 1, en cualquier dirección. Detengámonos. Demos un saltito hacia un lado. Ahora, mediante tiza o carboncillo, tracemos una línea desde nuestro punto de partida (el punto 1) hasta aquél en que nos hemos detenido por primera vez: habremos obtenido un segmento. Una vez obtenido el segmento, ¿qué podemos hacer con él?
Desde un punto de vista alfacincano (no-uno), un segmento sirve para muchas cosas. Por ejemplo, para unir ladrillos.
Enfocando el asunto desde una perspectiva más submundial, no nos queda más remedio que optar por reducir el segmento, sin preguntarnos nada más (¿nos habíamos preguntado algo?). Y para reducirlo, en el más puro estilo submundial, tomaremos borrador de tela o miga de pan y procederemos a reducir el segmento, comenzando por cualquiera de sus dos extremos, aunque puede resultar más cómodo hacerlo por el más próximo a donde nos encontramos, es decir, por el todavía desconocido punto 2. ¿Cuál es el punto 2 de un segmento?: Si punto 1 es aquel por el que hemos comenzado, punto 2 será aquel por el cual terminamos.
Nuestro objetivo, reduciendo el segmento (de 2 en dirección a 1), es convertir 2 en 1, haciendo del segmento un punto y de esta misión un leve asunto basado en la agrometría (la monótona, grave e impasible agrometría) para que el mantenedor sepa que no hay otro punto que sea causa de vector como el punto 3.502.

CI
RESTAURAR LINIMENTOS
CII
VECTORIZAR VÉRTICES
CIII
POLINIZAR ABUELAS

CIV
SELLAR BOTELLAS

El Coronelato Suprematístico Provisional Excelso del Submundo establece que el sellado de botellas debe hacerse por todos los medios antes de que puedan introducirse mensajes en su interior. Hay 715 formas de sellado, aunque pueden resumirse en 1.317. Seleccionaremos aquellas que puedan ser aplicadas sin el Título de Grado Medio Bajo Cero, las cuales suman 3,25. El nuevo recuerdo implantado en el último año, anula una tercera parte de ellas, con lo que quedan 1,0833333333. De éstas, en el último lustro, resulta muy difícil establecer una descripción fiable. Por ello, el tapón de franela que se recomienda en las estadísticas, no suele encontrarse fácilmente, ya que su comercialización ha resultado siempre muy peligrosa. Por ejemplo, la franela salvaje de Nobor se esconde en las selvas de árboles envainados que se instalan en el mar. Tampoco es sencillo hacerse con tapones vivos de pardilla chinchadora, que saltan como poseídos por un muelle. Y puede decirse que desde hace 7.522 décadas no se tiene noticia de que haya sobrevivido el obstructor multicefálico facetado, conocido también como José María Saltador. En estas circunstancias, el sellado de botellas tiene sólamente un valor simbólico muy apreciado en el folklore submundial.
 
 

CV
INUNDAR CIELOS
CVI
ACHICAR MERENDEROS
CVII
COMER ZAMPLOÑAS

CVIII
HABLAR CON AQUELLOS QUE SURGEN DEL FELDESPATO

Los monitores de stress, tetragenerales de a pie, malversadores de personalidad, altruístas de sí mismos, graciosos siempre, mecánico-depresivos, pesimistas pesados, desarregladores de todo, carteristas con casco, engrasadores de fusiles, agitadores de pócimas sociales, genocidas lustrosos, ilustrados ilustres, señaladores ciegos, narradores de falsas desgracias, sonámbulos despiertos, capataces incapaces, capitostes a capazos, médicos apresurados, radiotelefonistas mudas, apuntadores telescópicos, especuladores de la memoria, memorizadores olvidadizos, increpadores con camisa, ejecutivos misteriosos, ejecutores normales, informadores con imaginación, profesionales del lujo, voluntarios voluntaristas, melómanos de cromodióxido, palmeadores innatos, defensores de causas acicalados, promotores promocionales, ciudadanos de interés, coleccionistas de peligros ajenos, jueces voluptuosos, herejes con anhelo de reconocimiento, arrugadores de nariz, seguidores de algo, ausentes siempre cercanos, cobardes paranoicos, negociantes del negocio, miradores de reojo, paternalistas inmaduros, instructores de bajezas, aguadores de sal, pusilánimes por cuenta de otros, aficionados a la tecnología  coercitiva, absolutistas liberales, conversadores de lo mismo, habitantes abanderados y renovadores de pasos perdidos, no podrán jamás hablar con aquellos que surgen del feldespato.
Aunque no tendrán ningún problema para hacerlo quienes comenten el tiempo que hace hoy.
 
 

CIX
RELINCHAR EN LAS COCINAS

Reliquias Martínez nunca estaba en casa, de manera que no pudo ver como Asdrúbal Subalterno relinchaba cada tarde en la cocina. Esto era debido a que:
1. No estaba en casa.
2. No lo sabía.
3. Si lo hubiera sabido, no se lo hubiera creído.
4. Asdrúbal Subalterno siempre había fingido ser un cangrejo, nunca un caballo.
5. La cocina no se lo había contado a Reliquias y, además, no estaba equipada con pesebres homologados, abrevadero de acero inoxidable ni mozo de cuadras.
6. Milagros de Cocina, la íntima amiga de Asdrúbal Subalterno, estaba de viaje. Sin su presencia, era difícil imaginar que Asdrúbal relinchara, pues con ella sólo se entregaba a cloquear.
7. En realidad, Reliquias Martínez nunca había vivido en aquella casa. Tampoco conocía a Asdrúbal Subalterno. Quienes si habían vivido en aquella casa eran Boquerón Gutiérrez y su perchero de maíz, muy conocidos en el vecindario por su afición a transformarse  en toda clase de quesos. Y por otras cosas, que ahora no vienen a cuento de la lechera, que es una persona muy simpática y entrópica que no anda relinchando en las cocinas.
 
 

CX
AMPLIAR HORIZONTES

La estrechez de un horizonte no depende más que de sus dimensiones. No creamos que el ojo puede o no puede con ello. El ojo es accesorio, apaisado adminículo de la cuestión. Las dimensiones de un horizonte, como su nombre indica, son una: dimensión horizontal. No hay otra. Y el ojo, una vez más, se asombra, calibra y parpadea, como ojo que es. Sin más. Horizonte querido u horizonte deseado, ahí ya tratamos de otra cuestión (mayor o menor, de principal o secundaria importancia). Generalmente, a más amplitud de horizonte, menor profundidad de campo. Si la observación no se produce en el campo sino, por ejemplo, en el mar, hablaremos de profundidad de mar. Esto se mide en brazas, que son las hembras del brazo y determina qué barcos pueden navegar en función de su calado. Da igual. El horizonte, el campo o el mar, serán sin duda aquello que tengamos delante y, especialmente, al final. Luego están los horizontes que tenemos por detrás. Ahí si debemos detenernos para explicar que un horizonte a nuestras espaldas no es estrictamente un horizonte, sino más bien un "inhorizonte" u "horizonte dorsal", especie de fondo especulativo invisible, que sólo podemos transformar en horizonte dándonos la vuelta. Si efectuamos dicho giro sin cerrar los ojos, podemos ampliar el horizonte en todos los grados de la circunferencia, a condición de no verlo todo simultáneamente, cosa que sí pueden hacer algunos insectos o pájaros.

CXI
ADUCIR RINOCERONTES

En ocasiones, preguntas inoportunas, increpaciones cotidianas o presiones nada llevaderas nos inducen a aducir argumentos o excusas muchas veces increíbles, que conseguimos convertir en verosímiles con la fuerza de nuestras cejas u hombros. Para esas ocasiones, aducir rinocerontes es la táctica ideal. La antigua táctica de excusarse con el compromiso de ir a recoger transparencias a ciudades lejanas, queda en un segundo plano ante la opción que nos ocupa. Piense, lector mantenedor, las ventajas de aducir rinocerontes en momentos especialmente agotadores...
Y la posibilidad de excusarse justamente en el momento en que aparece citado el rinoceronte. Tú oyes: "...rinoceronte..." y dices inmediatamente: "Ah, no. Rinoceronte, no." Has destrozado la capacidad de simplificación del oponente, que es quien tu designas como tal, preferentemente sin que él lo sepa (fundamental). También puedes despedirte de las reuniones alfacincanas diciendo con sencilla elegancia: "Lo siento: rinocerontes, ya sabéis..." o eludir una pregunta comprometida aduciendo rinocerontes: "No puedo contestar a esta pregunta ya que rinocerontes blancos". Y aún más: efectuar reformas en el Submundo aduciendo: "es que si esperábamos más para acometer estas reformas, rinocerontes, de manera que..." Aducir rinocerontes se ha convertido en una de las actividades más frecuentes de los submundos.

CXII
CANSAR A LAS PULGAS

Probablemente, esta misión sería de imposible cumplimiento sin la ayuda del set de tambores Melocreo 534, desarrollado por la empresa Equipos para Submantenedores Avezados (E.S.A.). No es una casualidad, pues, que todo mantenedor acostumbre a poseer uno de esos sets o incluso dos de ellos.
Para cansar a las pulgas, gestionamos ante el parlón computerizado del set y extraemos con sigilo la grabadora de puntas. Calibramos la entrada y salida de palabras hasta establecerla en la frecuencia pulga que produce en dichas aves una sensación de cansancio muy placentera, sumergiéndose al poco tiempo en un sueño percusivo de talante gimnocrático. En ese momento ya podemos desactivar el set y pasar a explicar en varios idiomas la naturaleza altamente inestable del pulgonio, lo reticentes que son las pulgas a permanecer en silencio tras una andanada de chistes buenos y su inevitable proceso acelerado de cansancio a partir de la tercera de dichas andanadas. Cada pulga, apoyándose sobre el hombro de otra, cantará canciones de cansancio ultracelular, que se propagan con mayor velocidad aún de lo que permiten las capacidades del set. En cualquier caso, el éxito es inminente para todos: el set, aligerado de bastidores, regresa a su actividad 534; el colectivo de las pulgas, al estar cansado, descansa (lo cual es sin duda beneficioso) y finalmente, el mantenedor de servicio puede adquirir bonos infra-vaso para su próxima misión.

CXIII
ATOSIGAR AJOS TIERNOS

Sólo existe una forma de obtener sustancias estables basadas en el yodo a partir de los ajos tiernos y es atosigándoles con las letras de las canciones de Alberto Ajo y sus Tallos Reverdecidos. Como prueba de la eficacia de este método, tenemos el hecho de que mil ajos tiernos reconocieron un atosigamiento de nivel cuatro tras oír "Quítame ese guijarrito" setecientas veces.
No es esa la única canción que actúa sobre las reservas yodadas. "Si por tí fuera" produce alrededor de treinta miligramos de yodo puro. "Caramba, cuánto has crecido" (el reciente hit de Alberto Ajo en solitario) precipita casi diez gramos de yodo y derivados como la mostaza verde o el almizcle de tomate en cantidades considerables.
Estas informaciones nos permiten asegurar que el atosigamiento de ajos tiernos no reviste especial dificultad si se cuenta con el repro-chisme reglamentario y un centenar de auriculares para ajos. La discografía completa de Alberto Ajo y sus Tallos Reverdecidos puede encontrarse en todas las charcuterías del Submundo a las horas habituales de apertura, cierre y semicierre.
Existe la creencia de que el método de atosigamiento es aplicable también a las cebolletas, la piña y la sandía, con el fin de obtener substancias estables basadas en el magnesio, el potasio y la tinta china, respectivamente. Desde aquí sólo podemos decir a los mantenedores: ¡Pruébenlo y envíennos sus conclusiones!
 
 

CXIV
BAÑAR ESMERALDAS DE DOS EN DOS

En el baño de esmeraldas, el comportamiento de éstas sufre alteraciones a medida que los distintos líquidos van reemplazándose en las cubetas. Los líquidos que deben aplicarse en el baño son los que se detallan a continuación.

Líquidos principales:

1. Zumo de jugo licuado.
2. Agua de H2O que no sea sólida ni gaseosa.

Líquidos complementarios:

1. Bizcocho líquido.
2. Pan líquido.
3. Esencia de pared.
4. Licor de granito.
5. Fluído de hierro.
6. Savia de conglomerado.
Mézclense los líquidos y báñense las esmeraldas de dos en dos, dejando que ellas elijan pareja. Dispónganse los albornoces a la salida del baño (un resfriado de esmeralda es algo muy dificil de curar).

CXV
RECONDUCIR CAPITELES

Las tareas de reconducción de capiteles se reanudaron por recomendación de Pérez en el momento en que comenzó a elaborarse esta Enciclopedia. Podríamos decir, pues, que las 281 misiones podrían haber sido 280, aunque de haberse instituido la que claramente se referencia como ausente y que hoy en día no puede ser abolida ni subrogada, el número de misiones se hubiera mantenido igual. Pero esto no es importante. Lo importante es que la reconducción de capiteles es una de las principales fuentes de riqueza submundial y es por ello que no suele resultar sencillo soportar la fatua espera del reconductor. Aún así, podríamos establecer tres tipos de reconducción de capiteles que actualmente están muy en boga:
1. Reconducción a remo.
2. Reconducción con barreno.
3. Reconducción con trineo de renos.
Sólo existe una encuesta oficial entre los capiteles. Esta fue realizada en los primeros tiempos de cada partido. Según sus resultados, los capiteles prefieren la reconducción a trineo de renos en primer lugar, a remo en segundo lugar y desprecian manifiestamente el uso de la reconducción con barreno. Existen algunas teorías para explicar porqué los reconductores prefieren justamente lo contrario.

CXVI
RESTAÑAR SECRETOS
 
 
 

CXVII
SORBER VERBOS

"Sorber verbos soberbios sirviendo verdes ciervos. Verbena verbal, barba del cierzo; verborrea vibrante, vívido pecio encallado en callejuelas congeladas con colegios. ¡Carcelero!: Sueñan sin sueño: el faro, la farera y Asdrúbal Subalterno. ¡Cubre con cobre a la cabra-cebra! (Y al que es certero con la cabeza sorbiendo verbos)."
Estas palabras están grabadas al fuego sobre las grandilocuentes puertas homeosensibles de cartón reticulado de Mundo Pérez. Y la causa de que alguien se tomase la molestia de instalar una escalera, subirse a ella y labrar pacientemente cada una de las letras con un encendedor de bolsillo, es que la misión CXVII es una de las que atraen más aspirantes a mantenedor. ¿Quién no ha soñado con sorber verbos? ¿Quién no daría una colección completa de Numismática Salvaje por poder sorber verbos haciendo mucho ruido? ¿Quién, en definitiva, no aceptaría de buen grado las otras 280 misiones principales y las 3.322 optativas raras segundas, con tal de sorber algunos verbos de vez en cuando?
Con toda probabilidad, la misión CXVII tiene una legión de admiradores y no es difícil verla dar largos paseos por el muelle y mirar despreocupadamente las poleas de las grúas, mientras todos se esfuerzan por cruzarse en su camino y poder estrechar su mano. Ya se sabe que, con estas sencillas emociones submundiales, los mantenedores equilibran los delicados ejes del Submundo, especialmente el de feronio.

CXVIII
CHAPOTEAR EN LAS CALLES

La imágen que magistralmente dejó grabada para la posteridad Matias Alternativo, en sucedáneo de celuloide, al respecto de esta misión en su película "Seguramente, más", nos muestra un nudo de callejones que parecen haberse puesto de acuerdo para subir un pronunciado desnivel y encontrarse en una plazoleta desaliñada. Además, anochece como sólo lo hace en invierno (y cada día, en los lugares donde sólo hay invierno) y un viento desapacible hace su presencia, extrañándose de que nadie se decida a llamarle vendaval. Ah, y hay nieve, claro. Nieve por el suelo (una capa de unos veinte centímetros, que es cuando ya se puede hablar de capa de nieve) y nieve que vuelve a caer en copos desganados. Las casas grises que dan forma a las callejas tienen ventanas oscuras con los postigos cerrados. Aunque anochece muy aprisa, la nieve irradia una claridad fantasmagórica.
Y también hay osos. Osos blancos que chapotean en la calle, atados con correas de cuero a troncos fijados al suelo. Se muestran indolentes, perezosos y resignados. Siguen con la mirada al personaje que se dirige hacia la cámara. Cuando pasa a través de ella, le vemos de espaldas, empujando la puerta de un bar por la que una nube de vapor cálido y humo de tabaco trata de escapar al exterior. Antes de que la puerta se cierre, vemos la estancia alargada, llena de mesas envueltas en neblina. La pared del fondo es un grueso metacrilato rayado y sucio, tras el que unos músicos están tocando música hipnótica improvisada bajo una luz verdosa.

CXIX
DESORIENTAR A LOS PROTOZOOS

Esta técnica se basa en que para los protozoos, "protozoo" significa "norte". De manera que no resulta demasiado complicado suponer cuales serán los pasos a seguir con el fin de producirles desorientación:
1. Busquemos un bosque cuyos árboles sean lo bastante gruesos como para ocultarnos tras ellos (advertencia: Este trabajo hay que hacerlo en equipo).
2. Coloquémonos en los árboles próximos a la ruta de los protozoos (es muy sencillo averiguar cuál es la ruta que siguen los protozoos al atravesar un bosque, puesto que siempre siguen la misma y es aquella en que el musgo adorna la corteza de los árboles que mira al norte).
3. Cuando oigamos que los protozoos se acercan (siempre van en grupos de 575 individuos) mantengámonos detrás de nuestros árboles respectivos hasta que la mitad de la columna haya pasado.
4. A continuación, asomándonos y volviéndonos a ocultar con rapidez, gritaremos "¡Protozoo!", todos a la vez. Inmediatamente, la columna de protozoos se dispersará en todas direcciones, perdiendo por completo el sentido de la orientación, que habrá seguido su inexorable camino hacia el norte.

CXX
ENCASQUILLAR CHIQUILLOS

La misma semana en que fue encasquillado, Chiquillo Sardínez tropezó con Habilidoso Rumiante en la parte norte del territorio y a éste no se le ocurrió otra cosa que decirle que ya podía pasarse a recoger la ropa sucia. Posteriormente, encasquillar a Chiquillo Sardínez provocó una historia de desembocaduras, de tríadas, de coincidencias, que resultó demasiado. Por éso, cierta comunidad mueve desde entonces la cabeza y produce dos teorías: la primera dice que ésto tendría que bastarnos (no podemos hacer otra cosa); la segunda afirma que debemos preguntarnos: ¿cómo encasquillar dos chiquillos en uno, y hasta qué punto no es esfuerzo poco valorado? Es decir: tratar de conciliar mediante el encasquillamiento los extremos de la incandescencia.
Empezaremos con la historia de Chiquillo Sardínez: aunque no tenía nada que añadir, sabía que ellos esperaban algo; y darle (o que hubiese) seis quioscos de gente, superaba a su estornudador.
Seguiremos con la historia de Habilidoso Rumiante: le preguntaron porqué nadie había declarado que, al lado del barco, aquella noche de pesados recuerdos, cada cormorán era un reto.
Es decir, no tuvieron tiempo para inventar nada. Tanto Chiquillo Sardínez como Habilidoso Rumiante nos están encasquillando a nosotros. Ése es, pues, el continente de los habilidosos (desde la perspectiva del encasquillamiento de chiquillos).

CXXI
RECOGER CABELLOS

La recogida simple de cabellos comienza en otoño y suele terminar también en esa estación. Se realiza con la ayuda de algunos utensilios fáciles de encontrar y de sencillo manejo, como son el pinza-sapo, la dedo-mano adhesiva y el teloncillo con tiras. Existen indicios de que en Mundo Pérez la recogida de cabellos viene realizándose desde hace al menos un tetra-chiquillón de años, sin que apenas haya variado su técnica ni el aspecto físico de los mantenedores que se aplican a ella.
En la actualidad, la frecuencia de recogida de cabello está regulada en 7u. x min. en las zonas templadas, 7u. x min. / 2 en las zonas cálidas y (7u. x min.)2 en las zonas frías. Otros aspectos que han alcanzado regulación son los referentes al uso de sombreros de medio envés, los relativos a la remodelación de artículos (los edificios donde se proponen las rutas de recogida) y los de reciclaje de teloncillos.
Existe una referencia a esta actividad que es de inevitable consulta. Aparece en el "Tratado Submundial de Recogidas", de Garrapatón García. En sólo tres frases, el autor del Tratado delimita claramente el alcance de la recogida de cabellos: "No produce sueño superfluo. No desvela si estás cansado. Y es como la mitad de un buen saludo de perro."

CXXII
INOPINAR PAUSADAMENTE

A veces puede inopinarse pausadamente, de la misma manera que lo hacemos con presteza en otras ocasiones. Del inopinar pausadamente se ha hecho un estilo de vida y un emporio submundial de editoriales de inopinión que se disputan las firmas de los más reconocidos inopinadores. Con este auge de la inopinión pausada, poco uso se le da a la apresurada. Actualmente, se inopina pausadamente con flema y redondez guardándose la excitación para comentar el paso de las horas o expresar admiración por una conocida pintora. Pablo Comino fue el primer inopinador que obtuvo plácemes de la concurrencia tras una pausa de inopinión de treinta minutos y cuarenta segundos. Le siguieron, en el mismo estilo, Leonardo Bu y Jazmiro Celentano, los cuales llegaron a formar un dúo de inopinión pausada que recorrió los salones más formados en la materia y algunas lanchas guardacostas adaptadas. Hoy en día es frecuente encontrar asignaturas optativas de inopinión pausada en la mayoría de cursos de laminación y desacato, con lo que los inopinadores son legión.
Que la inopinión pausada tiene una base matemática, es ahora del dominio público. Los trabajos de A. Besguen y J. Kuf confieren seguridad a esa certeza, sin embargo son todavía muchos los que creen en la vieja explicación sobre el origen fluvial de la inopinión pausada, una exageración legendaria que no tiene ningún sustento intelectual.

CXXIII
RECONOCER INSTRUMENTOS

Admitamos que un instrumento es sencillo de reconocer: Sólo es necesario haberlo visto anteriormente, al menos en una ocasión aunque, preferiblemente, en varias.
 
 

CXXIV
DESORBITAR ALFILERES

En torno a los capiteles de la estación de autobuses de Villa Grilla de Kndar, orbitan alfileres. Un ingenioso micro-núcleo gravitacional adherido, inventado por R. Remolacha, arquitecto kndariano, lo permite desde hace ya muchos trienios.
Es una costumbre extendida submundialmente que los mantenedores de esferas se ocupen de desorbitar dichos alfileres cada vez que se procede a la limpieza de los elementos de arquitectura decorativa de la estación. A tal efecto, el mantenedor se proveerá de un caldo busburiano de varios dias, ingiriéndolo bajo los capiteles. El caldo producirá en el mantenedor un efecto de inducción magnética que se prolongará durante diez minutos, tiempo más que suficiente para desatornillar el soporte del núcleo, alejándolo posteriormente del capitel. Éste, inducido por el mantenedor, anulará los planos orbitales de los alfileres, con lo que todos buscarán el núcleo, ahora inerte, adhiriéndose a él por completo y no atendiendo a ninguna razón práctica para abandonar tal actitud. Es entonces cuando pueden hacer su aparición los equipos de limpieza que, con agua y jabón, limpian concienzudamente los capiteles. Para la posterior reinstalación del micro-núcleo, es necesario emplazarlo en el soporte adherido sin intentar separar los alfileres de él. Una vez atornillado el soporte y emplazado el núcleo, no hay más que esperar unos minutos y los alfileres recuperarán sus respectivas órbitas gravitacionales.
 
 

CXXV
ENCABEZAR BERBERECHOS

Cuando vemos que un berberecho de determinado número de personas avanza por la calle, tendemos a encabezarlo.

CXXVI
COCER PRIMORES

¿Cuántas veces hemos preparado una comida ceremonial para trescientos cinco invitados y, al llegar al segundo plato, el primor estaba crudo o pasado? Para cocer primores en su punto justo, basta con seguir el método de Joaquín Melayevoc, consistente en cortar el primor, previamente pelado, en bastoncillos de un centímetro aproximadamente. A continuación, cortar también un plato de porcelana en tiras de no más de dos centímetros de espesor. Añadir el azucar previamente salado y dejar macerar durante un día sin añadir nada de agua. Transcurrido ese tiempo, observaremos que ha soltado abundante jugo. Colocar los bastoncillos de primor y las tiras de plato en una cazuela a fuego lento, tener hirviendo durante cinco minutos una zanahoria en un fuego cercano, mientras removemos suavemente el primor. Transcurrido este tiempo, sacar del horno lo que haya en él y, todavía caliente, darle la vuelta como si se tratara de un flan, sobre un plato de presentación. El primor habrá adquirido durante ese tiempo su familiar y deliciosa textura, a medio camino entre la lechuga almibarada y el hongo gigante braseado.
Existen otras recetas reconocidas para la coción del primor, pero ésta es la única que permite mantener sus cualidades intactas, dado que todos los procesos de cocción y horneado se realizan sobre otros alimentos que provocan la coción del primor por pura simpatía.

CXXVII
CANTAR EN SILENCIO

No es extraño escuchar lo que cantamos en silencio. Y las conversaciones que se dan en el interior de nuestra mente, también pueden ser oídas si prestamos la debida atención. Hay lugares más adecuados que otros, pero no costará detectarlos. Cuando queremos oír una canción cantada en silencio, lo importante es intentarlo. Lo demás, un buen recuerdo...
Debemos encontrarnos al lado de alguien que no profiera ningún sonido. Una persona callada nos sirve. Después, hemos de asegurarnos de que aquella persona no sepa que estamos tratando de oír su pensamiento. Por último, debemos suponer o esperar que la persona en cuestión esté cantando para sí. A continuación, oiremos su canción. Si oimos palabras, querrá decir que no está cantando, sino pensando. Muchos ser-humanos no saben cantar en silencio. Es posible que algún mantenedor no conozca la técnica. Esta es bien sencilla: consiste en cantar alguna canción que cantaríamos en voz alta, pero en silencio, de manera que no nos hemos de imaginar a nosotros cantándola, sino a otro u otros. Ese es el punto importante del ejercicio. Si podemos imaginar cómo la cantaría un contrabajo o un fagot, o un vecino, o nuestro sobrino preferido, no encontraremos mayores dificultades para cantar en silencio y habremos conseguido poner las cosas más fáciles a los que escuchan cantar en silencio, que nunca lo hacen con mala intención.

CXXVIII
COSER PAPEL

Al coser papel hemos sentido muchas veces cierta aprensión o espesor del alma que nos hace temer por el papel, imaginar que no debe estar pasándolo nada bien, etcétera.
Para que el papel que debe ser cosido no experimente ningún desasosiego y, aún más, colabore con nosotros durante la operación, es muy importante observar las siguientes recomendaciones:
1. Coser de derecha a izquierda.
2. Si se canta o canturrea durante el proceso (cosa por lo demás muy habitual) es necesario evitar las canciones de Alberto Ajo y sus Tallos Reverdecidos, que ponen de muy mal humor al papel.
3. No realizar nunca esta tarea en martes.
4. Utilizar preferentemente grapas doradas o hilo. Cualquier otro material resulta contraproducente, ya que el papel es muy selectivo.
5. Evitar la presencia de testigos, las horas de la tarde y las corrientes de aire excesivas.
6. No dirigirse nunca directamente al papel. Utilizar como intermediario cualquier objeto del taller: peonzas, silbatos, tablas de lavar.7. Nunca coser un papel en presencia de otro.
8. Si se ha ingerido medio litro de extracto de borondín, el papel puede detectar nuestro número de licencia para relojes. Es mejor beber leche de mar en cantidades moderadas.
 
 

CXXIX
SEDUCIR MILÍMETROS

Leonardo Bu sedujo al milímetro que le había correspondido en el Reparto Submundial Anual. Esta anécdota, que se relata en los anales del Gran Pérez, dió origen a la costumbre ampliamente extendida de seducir milímetros. Hoy en día, la seducción ha variado mucho, tanto en el fondo como a media profundidad, por ello, la actividad se desarrolla de una forma marcadamente distinta a como lo hizo el Sr. Bu. Sin embargo, se han mantenido los tres aspectos más representativos del proceso, que son "toma de contacto con el milímetro", "introducción de sardinas en su capucha" y "cuenta atrás de todas las hormigas".
Los estudios del mantenedor Ruiz, publicados bajo el título de "Razones de peso para salmones", aclaran algunos rasgos geométricos de la seducción de milímetros. Concretamente, Ruiz elabora la tabla ambivalente de base 100 que reproducimos a continuación:
Toma de contacto con el milímetro= T
Introducción de sardinas en su capucha= S
Cuenta atrás de todas las hormigas= H-n

T :     3  3  99  3  4  3  98  3  5  3  90  3  3  6  3  90  3  3

S :     6  6  34  3  3  7  37  3  6  6  47  3  3  2  6  52  6  6

H-n  : 4  3  17  6  5  3  25  2  2  6  31  6  6  5  3  36  2  2
 
 

CXXX
PRESIONAR A LOS ARMARIOS DOBLES

Es necesario presionar a los armarios dobles. Pedro Patatillas lo sabía bien. A comienzos de 1.9874 hubo de elegir entre presionar a un armario doble o saltar por la ventana de su apartamento. Su presión fue tan fuerte como original; no sólo sentó un valioso precedente, sino que hizo cambiar suavemente de opinión al armario. Unos mesones más tarde le tocó el turno a Ovidio Rinocéfalo, quien acababa de abandonar su puesto como gaitero del ex-Ejército Amenizado de Salvación para Travestidos Estuprados por Ancianas en la Cafetería de la Estación de Autobuses de Villa-Grilla  (E.A.S.T.E.A.C.E.A.V.). El armario doble al que tuvo que enfrentarse respondía al nombre de Botello y se resistió a la presión de Ovidio Rinocéfalo basándose en una cláusula ilegal del Contrato Universal Polivalente. Finalmente, una intervención de la recién creada Agencia de Presión para Afectados por Armarios Dobles (A.P.A.A.D.) solucionó el asunto y dió mayor trascendencia a las hasta entonces desconocidas tareas de presión.
En épocas recientes, los trabajos de Adimiro Lente han desvelado muchas posibilidades naturales en los armarios dobles, lo que hace que, aunque sean menos presionados en la actualidad, la presión sea específica y consiga siempre sus objetivos.
Por ello, no es de extrañar que la presión sobre armarios dobles sea considerada hoy una actividad estropelástica.
 
 

CXXXI
INTRODUCIR SEGMENTOS DE PAN

CXXXII
CRISTALIZAR FERMENTOS

1. Coeficiente de cristalización del fermento.
El coeficiente de cristalización del fermento puede ser pero no siempre es. En el caso de que lo sea, debemos analizar el coeficiente de cristalización del fermento por el método siguiente: recuperar la incognita desplazándola a lugar seguro, asegurándose de que la recuperación no haga que la incognita se sienta desplazada. A continuación analizar el coeficiente anotando sus valores preferentes y desechando sus cobardías secundarias. Si el coeficiente de cristalización del fermento es superior a siete mil antenas "aueo", procédase a la operación cristalizadora.
2. Operación cristalizadora.
Tómese el fermento con las manos semidesnudas mientras respiramos pausadamente. Introduzcamos sucesivos avisos multiformes cristalizadores básicos en la membrana sensible uno del fermento. A continuación escaldemos ligeramente el fermento en una solución verdadera de vinagre de almizcle, y apreciaremos la progresiva cristalización unifermentada dinámica del fermento sujeto básico.
3. Comprobación del fermento.
Mediante una lupa de lente de aumento y baquelita, comprobaremos que el fermento ya cristalizado mantiene el mismo optimismo que al principio de la misión.

CXXXIII
RECOLECTAR CÓRTEX OCCIPITAL
CXXXIV
FRUNCIR ASPECTOS
CXXXV
ENTREMEZCLAR ALIMENTOS
CXXXVI
DAR AL TRASTE CON LOS PUERROS
CXXXVII
ESTILIZAR LENGUAJES
CXXXVIII
CARACTERIZAR ARBITRAJES
CXXXIX
LICUAR EL VINO
CXL
ACARICIAR FELINOS

CXL bis
ENRONQUECER EL ALIENTO

Es ésta una misión rescatada de la Enciclopedia Resolutiva AUEO-pestilente de la que tantos ejemplares circularon clandestinamente por las estepas heladas de U-furú durante las diecisiete décadas del Babuino Macho, época también llamada De Los Ajos Superpuestos.
"Enronquecer el aliento" figura como un apéndice de la misión número uno de dicha E(e)nciclopedia, la cual es mucho más extensa que todas las demás misiones de tan extralifóstico libro. Consiste en  una especial forma de atraer los vientos matinales en las cordilleras de Residual Sur, y se realiza mediante la pronunciación de las siguientes propinas:
1. Pon un pen en un pin.
2. Panta la manta.
3. Tisqi libisqi.
Nota: La Enciclopedia Resolutiva AUEO-pestilente está redactada en seemundés histérico, por eso "enronquecer el aliento" es denominado "cobarsia secundariad" y condiciona los vuelos nocturnos de ojos almabirados, poniendo en peligro la atracción sistemativa broog de vientos hacia las cordilleras de Residual Sur.
Nota 2: Tisqi libisqi es una expresión propia de las regiones Enoseq/higadillolgosí llamadas por nosotros regiones Fronterizas del Blugu Amarillo.
 
 

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