Ejemplos obre el desarrollo de la TRST, una nueva tipología humana y su posterior perfeccionamiento.

UN ESTUDIO DE RONCHIS LABORATORIOS
(Departamento de Tipología Reducible)




La Tipología Reducible de Seis Tipos (TRST) se establece mediante tres pruebas distintas: una prueba caligráfica, otra de la firma y un estudio de la forma de los ojos.

Para la prueba caligráfica se eligió la frase "La electrosacpústica es lo que no piede ser dicho sobre los nurevos ellementos de la utilizacipòn en Esopaña", que fue extraída al azar de la Enciclopedia Macroencefálica Iluminada de Elefante Larsen.


Los seis individuos a partir de los cuales se crearon los seis tipos genéricos, fueron escogidos al azar entre cien millones de personas con creencias particulares.


Los seis tipos han sido llamados, con arreglo a sus diferentes características, de la siguiente manera:
            
TIPO 1: Ecléctico
TIPO 2: Arriesgado
TIPO 3: Tímido
TIPO 4: Asalmonado
TIPO 5: Reluciente
TIPO 6: Macrovegetariano

DESCRIPCION:

TIPO 1: Ecléctico



El trazo caligráfico del tipo ecléctico es enérgico y equilibrado; la preferencia por usar gruesos rotuladores nos advierte de la permanente necesidad de reafirmación del yo de sus familiares. Observen el curioso trazo de la letra p y el no menos interesante de la f.  




Estos son los ojos que corresponden al tipo ecléctico. Una mirada comprensiva que no admite réplica. Su innata naturalidad le lleva con frecuencia a dedicarse al dibujo artístico, aunque posee indudables cualidades para el montaje de placas de transistores.


Vemos en su firma estos rasgos ampliados. El trazo nervioso recorre el espacio situado entre dos líneas imaginarias. Una, aquella por la que comienza la escritura. La otra, en la cual termina. El armonioso equilibrio de esta firma dice mucho del carácter ecléctico o Tipo 1. (A destacar la curiosa resolución de los trazos curvos, que indican una personalidad
generada a partir del consumo excesivo de alcachofas).

Firma del Tipo 1:




TIPO 2: Arriesgado



La escritura del Tipo 2 se caracteriza por la tremenda presión que el autor imprime a las vocales y, por extensión, a las consonantes. El tipo arriesgado no dudará jamás en poner a su servicio un destacamento completo de jardinería si con ello puede obtener garantías para sus proyectos.



Esto queda más claro viendo la expresión ocular de este Tipo 2: su aparente conservadurismo y el mal gusto por la cocina no son más que una coraza para proteger la débil personalidad propia de los individuos pertenecientes a este tipo.


La firma, angulosa y poco evolucionada, presenta, sin embargo, un extraordinario dinamismo. No cabe duda de que el arriesgado puede conseguir lo que se propone, a condición de que sepa de qué se trata, lo cual no es excesivamente difícil.

Firma del Tipo 2:




TIPO 3: Tímido



Aquí tenemos el tipo más complejo de todo el sistema. El tipo tímido es metamórfico: vean como las mayúsculas parecen querer regresar a la palabra anterior, es como si su escritura no encontrase límites y se lanzase, entusiasmada, a reconquistar cientos de páginas.



Notamos en su mirada la habituación a los grandes espacios, los paisajes interminables y el brillante sol de alta mar, pues el Tipo 3 es amante de la aventura y viajero incansable. Estos individuos acostumbran a ser también buenos jugadores de cartas.


Su firma, lanzada como una flecha en plena canícula, contiene una personalidad desbordante que, con frecuencia, actúa autónomamente, es decir, con plena independencia del carácter e incluso del cuerpo. La rúbrica, cerrada sobre sí misma, denota amor por los niños y un profundo respeto por los caracoles.
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Firma del Tipo 3:




TIPO 4: Asalmonado



En el tipo asalmonado confluyen diferentes líneas de personalidad, que dotan de complejidad una caligrafía ya de por sí barroca. Hay que destacar el alvéolo superior de la letra L, el gracioso espacio naturalmente respetado en las proximidades de la O y, en general, la tendencia armoniosa del trazo básico.



La mirada profunda del tipo asalmonado nos transporta a valerosas ascensiones contracorriente de ríos antiguos, ciclos invariables de procreación asistida y un conocimiento exhaustivo de las desgastadas superficies de las mesas de ciertos establecimientos.


Su firma, de las llamadas "de estrella" está considerada como ejemplarmente representativa de varias cosas y por ello actualmente se la tiene en cuenta en innumerables ocasiones aprovechables. Es una firma, para qué resaltarlo, melíflua, primitiva e infantil, totalmente adecuada para alguien que sólo tiene un año y, por tanto, debe ir muy deprisa para llegar a tiempo a donde ya no haya que llegar una vez se ha llegado.

Firma del Tipo 4:



TIPO 5: Reluciente




El tipo reluciente es reluctante, extensivo y completo. Quienes pertenecen a él poseen un halo de misterio (véanse las letras d y E) que les hace muy aptos para el comercio de berzas o la previsión meteorológica. Nótese también el complicado trazo de la r, que denota un apetito desmedido.



En su mirada, el tipo reluciente posee la capacidad infalible de calibrar todo aquello que ve. La práctica constante del parpadeo (un signo de timidez) facilitará la existencia de arrugas profundas, que le proporcionarán un aspecto venerable incluso a los pocos años de edad o,

ya en la vejez, ante aquellos que doblan la suya.


En su manera de firmar, el Tipo 5 (o reluciente) vuelca todos aquellos elementos de su personalidad que considera propios de otros tipos ajenos. Así, suele ejecutar el trazo como supone que lo haría el tipo asalmonado, o puntuar las vocales al estilo del ecléctico y hasta estampar su rúbrica convencido de que imita perfectamente al arriesgado.

Firma del Tipo 5:



TIPO 6: Macrovegetariano



El mapa caligráfico del tipo macrovegetariano se desarrolla como una compleja red de canales que conducen la tinta hasta el punto final. Podríamos hablar de escritura mental o de setas aunque, en cualquier caso, nos encontramos ante una personalidad fuertemente enraizada en el carácter, y viceversa.



Basta, para ello, echar un vistazo a su mirada, ajena siempre al devenir de las cosas que se encuentran en su campo visual y más bien atenta a los impulsos interiores de su propietario, generalmente propios e individuales. Esta impulsividad es patente en su manera de firmar.



El Tipo 6 ejecuta de un sólo trazo firmas de gran complejidad o definitivamente extravagantes. Domina un variado repertorio y suele inspirarse en la forma de los objetos que se encuentran a su alcance aunque para ello, si su mirada se encuentra ocupada en otra cosa, debe servirse del tacto.

Firma del Tipo 6:



Escrito el 30 de octubre de 1994 para la revista El Vendedor de Pararrayos


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